Unas vacaciones en Jamaica
Cuando cumplí 18 años les pedí de regalo a mis padres que me mandaran en un crucero, pero para mala fortuna mía no encontraron lugar así que me conforme y tuve que ir a la isla de Jamaica.
@alex.maldonado
Alex Maldonado
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Cuando cumplí 18 años les pedí de regalo a mis padres que me mandaran en un crucero, pero para mala fortuna mía no encontraron lugar así que me conforme y tuve que ir a la isla de Jamaica.
El traslado a la capital nos cambió y surgió el maravilloso momento de hacer el amor con mi madre y mis dos hermanas.
Al entrar a la casa me lleve un tremendo susto al ver, al perro, se me había olvidado que estaba ahí, entonces agarre y me metí al baño me di una ducha y me senté en mi sillón favorito a ver la TV, pero en eso el perro se hecho en mis pies, y viendo una película que por cierto un poco mala, pero con algo de dosis de sexo, y con las ganas que había tenido en la tarde, me empecé a humedecer de momento vi al perro y con mi pie le empecé a sobar donde se encuentra su pene, que después de unos minutos dejo escapar una punta roja, y empezaba a crecer, entonces el perro que parecía disfrutarlo
Al momento decidí que ya estaría bien excitado, así que incorporándome bajé sus pantalones y me agaché delante de él, comenzando así a lamer su polla lentamente mientras no dejaba de mirarle a los ojos, y poco a poco aumentando el ritmo y metiéndola por completo en mi boca, ayudándome con mi mano para masturbarle a la vez que se la mamaba con todas mis ganas.
La cosa se puso bastante rápida, le saqué el vestido y le comencé a chupar las tetas, tratando de no succionar tanto para que no me saliera leche, las toqué despacio pero con bastante desenfreno, de repente ponía mi mano en su vagina y la notaba caliente, como que si tuviera fuego ahí abajo y cada vez que lo hacia soltaba algun quejido de placer.
Sus piernas estaban perfectamente construidas y las medias negras que llevaba, junto con sus zapatos de tacón, remataban una visión que no dejé escapar. Su blusa blanca no me permitía mayores apreciaciones pero me conformé con lo visto hasta entonces mientras nos sentábamos a cada lado de la mesa. Su cara no era de una gran belleza pero su sonrisa fresca y continua le proporcionaban sin duda un atractivo muy sensual.
En la Junta en la que me eligieron, recibí la invitación a cenar en casa de un matrimonio ya de cierta edad, que son los decanos del lugar. Por el aquel de no hacerme antipático, accedí, aunque no me apetecía. La realidad confirmó mis sospechas: yo era el único hombre sólo, entre media docena de matrimonios. Sé que se han celebrado otras cenas. Pero no he vuelto a ser invitado a ninguna de ellas.
De reojo podía ver la cara de placer que tenia el chico al que le estaba mamando la verga, y es que no es por nada pero es mi especialidad, abrí aun más mis piernas para que el otro chico pudiera darse gusto chapándome toda, podía sentir como pasaba su lengua por mis nalgas como me daba mordiditas en ellas y pasaba su lengua por mi ano hasta llegar a mi conchita donde se quedo toda una eternidad dándome una de las mamadas mas ricas que me han dado.
Gocé de varios minutos de intensa paz, hasta que en momentos en que llevaba la copa a los labios me la arrebató. Bebió un largo trago, luego pidió un cigarrillo, ordenando que se lo encendiera y le hiciera fumar de mi mano por estar las suyas mojadas.
me despertaron sus caricias en mis pechos, y de manera increíble, mi cuerpo aun quería más guerra, jorge bajó por mi espalda, hasta mi culo y lo comenzó a besar me tiendo un dedo, luego dos y hasta tres cuando me dijo ponte en cuatro patas, lo hice y comenzó a penetrar mi ano, ese que solo había sido tuyo se lo entregué a otro sin dudarlo, me penetró lentamente, su cabeza por su tamaño, me dolía pero se comenzó a mover lentamente y ya sentía sus testículos golpear mi clítoris que me desembocó en orgasmo salvaje
Hij heeft nog geen volgers.