Primera experiencia sexual de una pareja de novios
Primera experiencia sexual de una apasionada pareja de jóvenes mientras ven la televisión en el sofá.
@Gabrielita · México
Gabrielita
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Primera experiencia sexual de una apasionada pareja de jóvenes mientras ven la televisión en el sofá.
La historia sexual de Silvia donde hace realidad su sueño de coger con su hermano.
Mas tarde al terminar de cenar subí por el postre mientras los demás seguían abajo en la bodega y me dijo José yo te ayudo, ahí me abrazo por atrás y pude sentir su pene duro que se apretaba a mi culo, me beso el cuello y me dijo me vuelves loco, yo estaba empapada y le dije venga para y bajemos, me contesto tu primero que a mi se me nota y a ti no.
A los treinta y ocho años en esa mañana de domingo la vista del jardín de la quinta (heredada de sus padres) a la media mañana, contemplando por la ventana el parque tan bien mantenido, lleno su mente de recuerdos, cayo como otras veces desde los 19 años en la autosatisfacción
Me incorporé y fue entonces cuando la madre de Daniela vió mi aparato. Se quedó sin habla y no pudo ya apartar su mirada de él. Se acercó, lo tomó entre sus manos, y, ante el asombro de Daniela y mío se arrodilló y comenzó a chupármelo magistralmente.
Elsa sintió en el aire un aroma almiscarado de hembra que no era el suyo... era exquisito. Su piel se puso erizada mientras sentía el contacto de los pechos de Jane. Entonces esta se inclinó sobre ella y con los labios tocando su oreja derecha le murmuró: - ¿Qué tal... te gusta, cariño? - Elsa no aguantó más. Se dio la vuelta y la besó desesperadamente en la boca.
De pronto saca un preservativo y me dice que me lo ponga, que quiere ver si sé usarlo, y a la vez me destapa y noto que se asombra al tamaño de mi pene, unos 22 cm, bastante grueso. Lo coge y me lo pone, yo muy cortado, y comienza a masturbarme, lento, rápido, lento, en un momento me corrí y quede exhausto. Mi madre reía. ¡poco aguante ¡ me dice.
Anita al principio ni siquiera quería oír hablar de sexo. Poco a poco, al calor de la amistad que le unía con Paula, empezó a abrirse y a revelar sus angustias. Cuando nació nuestro hijo, Sebastián, Anita empezó a estar en casa casi todo el día, y nos acostumbramos a su presencia cotidiana.
Yo ya estaba super empalmado y no podía creer lo que estaba viendo, ella seguía quitándose ropa sensualmente y cuando se quito el amarre del sujetador vi como se dio la vuelta para que se lo quitara yo. Apoyo su culo en mi barriga para mientras le desabrochaba el sujetador ella me bajaba los pantalones y los slips.
En la ducha casi al mediodía , su goce de esa mañana lo rememoraba con el jabón dentro de su concha, la dilatación le hizo posible en pensar en los grandes falos , imaginándoselos dentro suyo , se puso el bikini partiendo a la quinta de su amiga Clara, la necesidad de tener adentro de ella algo verdaderamente grande, le hacia cerrar las piernas y apretar con sus dedos su vagina.
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