Todo empezó de manera más relajada de lo que uno imaginaría. Estaba en un bar del centro con unas amigas cuando conocí a Miguel y a Carlos, dos venezolanos que llevaban varios años en el país. Eran simpáticos, habladores y tenían ese acento que siempre me ha parecido encantador. Empezamos a conversa
Esa noche estábamos los cuatro tomando unas cervezas en la casa: yo, mis dos amigos de hace años (Andrés y Jota) y otro amigo en común. Entre risas y tragos surgió el tema. Ellos llevaban más de un año sin novia, sin tocar a nadie. Empezaron a bromear diciendo que pagarían bien por una noche conmigo
Me pagaron bien. Esa es la verdad más directa. Dos hombres maduros, serios, con dinero. No querían conversaciones ni caricias innecesarias. Me contrataron para ser su puta esa noche y dejaron claro desde el principio lo que querían. Solo anal
A mis 53 años tengo dos machos de 25 durmiendo en mi propia cama. Y lo hacemos de a tres y si me dan ganitas lo uso a uno y cuando me aburro al otro.
Lo cierto es que estoy "muy bien amada", porque no se cansan nunca.
Si me dan a elegir a la hora de ir a la cama toda la vida me inclinaría por un "colágeno" que esté lleno de vitalidad y tenga una herramienta bien dura y sobre todo que la sepa usar, y si bien no estaba en mis planes tener un revolcón con un maduro, la vida me demostró que estaba equivocada.
Alejandra estaba entusiasmada porque se acercaba la fecha de una reunión de egresados del colegio secundario.
Y en la fiesta se volvería a ver con un ex novio del bachillerato.
Mes de diciembre otra vez, pero esta vez no era novena, era pura perra en celo buscando que me llenen la vena. Ya tenía a dos fijos: Jota y Camilo, mis consentidos. Les escribí esa tarde: —Tráiganme a alguien rico, quiero que sean tres esta noche, quiero que me rompan el culo a lo bicho.
Días después me llegó una foto por mensaje de un número desconocido. Se veía a un man tirado en el piso, golpeado, pero la foto estaba borrosa y no se entendía bien nada. Ni idea, padre santo. Igual no volví. Marica, tampoco soy padre santo, pero tampoco soy tan hp como para seguir metiéndome en esa
Al día siguiente desperté en mi cama con el culo adolorido, casi no podía sentarme derecho. Me dolía al moverme, pero cada vez que me acordaba de cómo me turnaron, cómo me llenaron como pedí, me mojaba otra vez. Fui impulsiva, como siempre. Puse la condición clarita desde el principio, me tiré al hu
Llamo a Sebas, mi polvito de confianza. Me recoge y a mi casa. Él me conoce, no pregunta nada. Si les gusta avísenme, los comentarios son lindos. Pero lo que me digas en privado, dímelo en público jajaja. Lo dejo con algunos errores intencionales porque aquí no hay IAs ni mamadas, solo deseo, sexo