El siguiente viernes que también me dejaron encargado con mi niñera del sexo, ella me dijo que le había gustado mucho lo que yo le había hecho el viernes pasado y quería que se lo volviera a hacer, así que nos pusimos en la misma posición ella sentada sin su ropa interior, con la falda arriba y yo arrodillado frente a ella, esta vez me enseño lo que más le gustaba y en dónde lamer exactamente.
Bienvenidos, señoras y señores, ladies and gentlemen, al campeonato mundial de follar, aquí se reúnen cada cuatro años los mejores hombres de cada país para demostrar quien se puede coger a mas mujeres.
Yo estaba como una loca y lo único que quería era hacerle una mamada, empecé a tocársela por encima del pantalón, pero mi ansia me hizo bajarle la cremallera meter la mano y sacársela, tenia una polla enorme, estaba caliente y su punta muy mojada, me la metí en la boca y empecé a chupársela mientras me tocaba por encima del tanga.
La semana transcurrió normal, hasta que llegó el Lunes a lo cual yo estaba ansioso de poder ver a la sirvienta otra vez.. yo en cierta forma creo que era exhibicionista no se si sea una enfermedad o algo grave (espero que no), pero me gustaba que me viera desnudo o semi desnudo la sirvienta.. quizás mostrarle mi cuerpo a ella le gustaba en cierta forma a ella y no sabía si ella y había estado con un hombre antes desnudo, lo cual pienso que no.
En aquella época estaba saliendo con un muchacho de otra ciudad, y para ir a verlo debía ir y venir en tren de su ciudad a la mía los fines de semana, casi siempre iba yo a la suya porque había mas marcha de salir en plan discotecas.
Entre gritos de los chicos y chicas, me daba toda la prisa que podía para no impacientarles por temor a que me empezaran a romper los estantes donde mi madre colocaba en perfecta armonía montañas de cajitas de todos los colores que contenían azafrán, comino o tomate seco.
Quería levantarme de la cama pero el dolor no me dejaba moverme. Logre hacerme para un lado y me asuste cuando vi la sabana del colchón con un mancha espesa con abundante sangre. Era mía. Me vi las piernas y observe que me escurría sangre y algo como leche espesa.
Una de ellas, rubia de unos diecisiete como yo, rompió entonces el silencio diciendo que no les interesaba saber mi razones de haberme atrevido a llegar a nado hasta el área de ellas y todavía haciéndolo totalmente en bolas, que eso era cosa mía pero que ahora debía seguir sus órdenes y entretenerlas por algún tiempo.
Normalmente después de clase nos íbamos a la granja del instituto, pero ese día llovía a cantaros y decidieron de ir corriendo a casa de Eva en vez de esperar a que parase la lluvia, llegaron empapadas y decidieron de quitarse la ropa y ponerse ya cómodas ya que no pensaban salir en toda la tarde, al rato estaban las tres vestidas solo con una camiseta de dormir y unas braguitas
Las uñas siempre las lleva larguísimas y de color rojo fuerte en sus delicadas y pequeñas manos a juego con sus carnosos labios y las de sus pies; y las joyas, que joyas todas de oro, haciendo un contraste increíble con su moreno, regalo de mi obeso padre para paliar sus largas ausencias debido a sus negocios de empresa y también a la falta de virilidad a la hora de montar a mi madre creo yo.