Mi novio entre sorprendido y excitado se acomodo en el sillón y comenzo a disfrutar de semejante placer, con una mano acariciaba mi cabeza y con la otra me quitaba la tanguita para poder llegar bien adentro de mi concha desesperada se sexo.
Giova me dio unas chupaditas y luego la inserto en la vagina de mi Ana. Durante 5 años había gozado de aquella conchita, pero esta tarde la sentía mas mía que nunca, cada metida me excitaba como nunca antes.
Estuve saboreando el coño de Laura durante 20 minutos en los cuales me dediqué a hacer de todo: le daba besitos, mordiscos y lo que más la excitó fue cuando le introduje mi lengua dentro y un dedo de mi gruesa mano (he de decir que no tengo una mano, tengo un muestrario de pollas por el grosor de mis dedos).
Me llevo todo ese líquido a mis pezones mojándolos con mi líquido. Llevo mi lengua a uno de mis pezones y le doy lamidas delante de ti, mientras te pajeas ... vuelvo a mojar mis pezones con mi liquido y agarro tu polla tiesa. Me siento sobre ti y te guío para que me la metas muy adentro.
Continuo comiéndole la polla ha Toni yo le iba comiendo el coño hasta que decidimos ir a la habitación que ya una vez allí nos desnudemos Toni y yo y Tina se tumbo en la cama boca arriba y nosotros nos pusimos al lado de ella recorriendo todo su cuerpo.
Yo no dejaba de mirar su cuerpo, el solo llevaba puesto un pequeño calzón que dejaba que se le notase el paquete. No podía sacar de mi cabeza la imagen de Enrique dándole por el culo, no podía dejar de pensar que allí delante de mí tenía una buena polla que llevarme a la boca, pero por otro lado era el padre de mi amigo, y además en cualquier momento podía venir su mujer.
Fui a casa de una amigo ha hacer un trabajo, después de un rato planeando como hacerlo lo escribimos en el ordenador y lo fuimos a imprimir, pero nos dimos cuenta de que no había papel.
Bueno esta es la parte mas interesante de lo íbamos hablando en el coche mientras nos dirigíamos a un lujoso hotel en las afueras de la ciudad, quería lo mejor para esa noche, no la iba a desperdiciar.
Él apoyaba una de sus manos en el escote de ella, presionando suavemente sobre uno de sus senos, movía sus dedos pausadamente donde seguramente estaba el pezón de ella, él conocía perfectamente su anatomía y donde debía poner las yemas de sus dedos.
De pronto, al intentar mirar los libros que leían, me di cuenta de que la mayor estaba leyendo un libro erótico, a juzgar por los dibujos alusivos al sexo que había en la tapa. Más tarde, observé cómo se le habían puesto los pezones de sus tetas, que se marcaban a través de su bikini azul.