Si me dan a elegir a la hora de ir a la cama toda la vida me inclinaría por un "colágeno" que esté lleno de vitalidad y tenga una herramienta bien dura y sobre todo que la sepa usar, y si bien no estaba en mis planes tener un revolcón con un maduro, la vida me demostró que estaba equivocada.
Alejandra estaba entusiasmada porque se acercaba la fecha de una reunión de egresados del colegio secundario.
Y en la fiesta se volvería a ver con un ex novio del bachillerato.
Belén la mami más codiciada de la salida del colegio y yo un hombre con una vida rutinaria y aburrida. Algo casi imposible pero destino nos hizo coincidir.
Analía es una rubia de 47 años, la más extrovertida del grupo de jugadoras hockey. Un domingo la invitaron a una casona y allí cinco jóvenes la iniciarían por primera vez en un gangbang.
Alejandra acudió a una clínica para que le realicen una ecografía abdominal. Yo la esperé afuera y unos sonidos extraños dentro del consultorio llamaron mi atención.
Mi esposa cortó de golpe con los besos y se arrodilló delante de su macho, él abrió el pantalón y ella metió una mano y sacó una verga que era mas grande que la mía, a pesar que la de él estaba muerta y la mía bien dura, así y todo, me ganaba en tamaño.
Yo había acelerado mis movimientos de cadera, porque estaba cerca de tener un gran orgasmo, cuando sentí que él comenzó a explotar y llenarme de leche por dentro… sentía toda su leche a cada chorro que salía de él, y esa fue la culminación, fue lo que necesitaba para acabar y tuve un orgasmo intenso
... ellos no podían verme, así que permanecí unos segundos y después me asome ya que no los escuchaba hablar, y para mi sorpresa no estaban hablando porque Ana estaba de rodillas delante de su amigo, chupándole la pija con unas ganas que nunca antes le había visto.