Finalmente me vine en un impresionante torrente de blanco y caliente semen en su boca, ella se lo tragaba, pero era demasiado y escurría de sus labios y caía en sus pechos, lo recogía con los dedos y se relamía de gusto, yo me encontraba débil y tembloroso por mi brutal eyaculación, volvió a engullir mi pedazo de carne y lo limpió perfectamente de los restos de semen.
Me entusiasmo un tanto la idea pero me dio un no sé qué, ya que él y yo estábamos solos en el cuarto y Teresa, dormía sola en su cuarto.me pregunto si ya yo habia vistos películas subidas de tono, le pregunté qué era eso y me aclaró que si había visto pornografia videos triple xxx
Mis manos iban y venían por sus piernas hasta llegar a su vientre. Creo que nunca encontré a alguien con una piel así de tersa, era increíble. Y bajaba hasta su triangulo dorado, donde jugaba con su clítoris, y vuelta a empezar.
Me levanté y le dije que me comiese el coño. Gemí de gusto, dejando que su lengua y sus dedos escarbasen en mis agujeros, haciendo que mi clítoris creciese como nunca y los jugos me salieran por encima de los labios, mojando mis muslos y la alfombra.
Probaría luego también yo, ahora a lo inmediato, exprimirle el elixir de las bolas. Apreté el bulbo por accidente y resultó ser que allí estaba la llave, dos apretadas después escupió el primer chisguete, que dio en mi frente con inusitada fuerza.
La noche va ganando su batalla, el atardecer más temprano ya no deja tiempo para caminar con claridad, si bien el estado físico ella sabe se lo debe a su apetito sexual insaciable, nunca dejó de hacer su caminata, fue la que le proporcionó más de un amante circunstancial.
Era del mismo color rosado de su vulva,estaba levemente inclinado hacia abajo en un ángulo de cuarenta y cinco grados, inmóvil, parecía mirarme como si tuviese un pequeño ojo en su extremo, era hermoso,pero era rotundamente nuevo para mi conocimiento, definitivamente lo que Vilma me mostraba y me ofrecía, no podría llamarse un clítoris, era simplemente un pequeño y maravilloso pene de unos cinco centímetros coronando agresivamente su vulva genial.
Yo me marché al cuarto de baño y algo confundida por lo que le había hecho, me di la ducha y pensé bien, Cris era mi amiga, a mí ni siquiera me gustaba de verdad y encima ella era hetero, ¿a que había venido hacer eso? ¡Dios, vaya par de borrachas!.
Dicho esto se echó encima de mí arriba del escritorio y me empezó a besar como toda una loca deseosa de sexo, me arrancaba prácticamente la ropa hasta dejarme en puras bolas, ella se apartó y con movimientos sexy de bailes se despojo de la suya se acostó encima del escritorio y abriendo sus piernas
Ya tenía casi 19, me llevó directamente al motel de la ruta, si bien no me pidió que me agachara escondiéndome de las miradas curiosas lo hice, asumí mi posición de amante, en forma natural, todos estos años pensando cómo sería estar con él, como gozar ese bulto que a simple vista era grande, podía ser mi padre, era viejo, era para mi algo fuera de toda normalidad, pero que era y es imposible negarse.