Hola, soy Micaela nuevamente; en esta ocasión quiero narrarles la segunda vez que busqué un perro para saciar mis ganas desenfrenadas de sexo.

Esto me sucedió sólo unos días después de la noche en que mi calentura me llevó a probar la verga de un perro. Y este me encaminó al mundo de la bestialidad al convertirse en mi primer amante canino…

Resulta que después de mi primer encuentro me sentía sucia; por mi mente pasaban un sinfín de pensamientos extraños, tanto como intentando justificar lo que había hecho, y también tenía sentimientos de culpa; mi cabeza era una completa bola de sentimientos encontrados. Por el día me reclamaba a mí misma: ¿cómo pude ser capaz de hacerlo? Pero ya por la noche recordaba lo bien que se había sentido, llegando al punto de calentarme y masturbarme para aplacar mis ganas de sexo.

Fue una noche en que no podía conciliar el sueño por la calentura; intentaba masturbarme, pero sabía que eso sería inútil.

Mi mente me pedía calma, pero mi concha me pedía acción a gritos. Fue así que me armé de valor y decidí salir a la calle a buscar a algún perro que anduviese por ahí, a ver si se prestaba para mis sucias intenciones. Me levanté, me puse una camiseta holgada y una pollera corta, me quité mis pantys, me puse mis Crocs; miré la hora, eran las 11:27. Fui a la cocina a buscar algo para poder atraer a mi futuro amante, tomé unas galletas Oreo y me dispuse a salir. Al abrir el portón, una brisa fresca me dio en la cara; pensé: «¿Estoy loca?». Dudé si continuar; me detuve unos segundos, luego me decidí y salí a la calle. Afortunadamente, la luna iluminaba un poco mi camino. Conforme avanzaba por la calle, los perros de las casas, al sentirme, ladraban, pero ninguno salía. En mi cabeza me decía a mí misma. Ten paciencia, ya saldrá alguno. Caminé unos 10 minutos; me sentía un poco desesperada por no haber encontrado alguno hasta que de repente vi que venían 2 por la calle. Me quedé helada, preguntándome si alguno sería macho. Los perros se pararon al frente mío. Inmediatamente saqué una galleta y la abrí, corté un pedacito y se los ofrecí. Uno de ellos me gruñó y se alejó un poco; el otro se quedó expectante. Yo tenía el pedacito en la mano ofreciéndoselo; como no se acercaba, se lo tiré. Él se acercó rápidamente y lo devoró. le lancé otro pedacito y le empecé a hablar. Él empezó a mover la cola y se acercó a olfatearme. Le di otro bocado y se sintió más en confianza; entonces le di más galleta. Al parecer, me había ganado su confianza.

Me agaché y le acerqué la mano; él me lamió muy feliz. Eso me dio muchísima alegría y le empecé a sobar el lomo y le di más galleta; al ver que se dejaba hacer, rápidamente me fui a su panza. (Para ese momento mi corazón latía a mil, yo estaba recaliente y la emoción me estaba desbordando). El perro se dejó; fue entonces que mi alegría se multiplicó al sentir la pija del perro. Rápidamente lo empecé a masturbar; él inmediatamente empezó a hacer movimientos pélvicos, aumentando el tamaño de su verga rápidamente y empezó a lanzar bastantes chorros que salpicaban mis manos y mis pies.

Me levanté y le dije sos un suertudo vas a probar una hembra humana mientras me levantaba la pollera para decirle mira la concha que te vas a comer, me metí los dedos en la concha y se los di a hueler el inmediatamente me los lamió al sentir esos lengüetazos un corrientazo recorrió todo mi cuerpo, le di mas galleta espere que se la terminará y lo agarre nuevamente para masturbarlo otra vez el se dejó dócilmente entonces lo cargue en mis brazos para llevármelo a casa el perro lo tomó a modo de juego porqué me mordía las manos suavemente ni siquiera gruñía, caminé unos minutos y lo baje para darle mas galleta el volvió a comer y le dije ven nene seguime. El me entendió y me iba siguiendo de vez en vez me detenía un poquito a jugar con el para que no perdiera el interés, una vez llegamos a la entrada de mi casa abrí pero el no quería entrar, sentí un poco de frustración pero inmediatamente me puse a jugar con el nuevamente y lo volví a pajear y nuevamente empezó a bombear al aire y lo metí pero el inmediatamente se salió para la calle, entonces se me ocurrió darle una probadita de lo que le esperaba me quité mis Crocs y los puse en la calle para no lastimarme las rodillas y lo llamé y empecé a acariciar su lomo y la panza lo volví a pajear y nuevamente comenzó a moverse como loco entonces me empecé a masturbar ahí arrodillada en la calle mis dedos se empaparon en un instante ¡¡¡ufff!!! Me sentí tan sucia y depravada.

Le di a probar mis jugos; él, muy vehemente, me empezó a lamer toda la mano. Lo guié hasta mi concha y tímidamente me la olfateó un par de veces. Me volví a meter los dedos y dárselos a probar y lo volví a guiar y esta vez sí me empezó a lamer bien rico. ¡¡¡Uhmm, la puta madre, qué rica lengua!!! Todo mi cuerpo se encorvada del placer , dejó de lamerme y me empezó a rodear yo me incliné para quedar en 4 inmediatamente captó el mensaje y me empezó a oler las nalgas, (la sensación que me causó el roce de su fría nariz en mis nalgas me hizo retorcerme de placer) cuando descubrió de dónde venían los olores qué lo tenían bien alzado empezó como loco a darme lengua, yo solo atiné a echarme hacia adelante sintiendo su lengua separar mis nalgas a cada lamida este perrito me estaba llevando al clímax, me pasaba la lengua desde la concha hasta el ano y la lengua la tenía bien rugosa la sentía tan rico que estuve a punto de venirme ahí mismo pero por suerte paró y como que empezó a tantear, si yo lo iba a dejar qué me montara yo me quedé totalmente quieta y me puse en actitud receptiva, (el perro era de tamaño medio estaba flaco parecía alguna cruza de pastor alemán pero era amarillento y no tenía cola y de edad se veía no tan joven y creo ya tenía experiencia con hembras de su especie obviamente) , se me montó rápidamente y de la misma manera se volvió a bajar ( estar en esa situación me tenía mal eran cerca de la media noche y yo ahí en la calle en 4 esperando a que el perro me cogiera ¡¡ufff!!) Nuevamente se me volvió a trepar y esta vez sí me agarro bien y empezó a moverse buscando metérmela a los primeros movimientos sentí unos chorritos caer en mis nalgas con el frío de la noche ésos chorritos se sintieron espectaculares, como no me la pudo meter se bajó y me dió otras lámidas y como siempre la tercera es la vencida, al sentirlo encima de mis nalgas e intentando agarrarse bien separé mas mis piernas justo pude sentir que en ese momento el se acercó más y sentí el primer choque muy cerquita de mi ano pero el siguiente envión justo me metió la puntita en la concha ¡¡hayyy papi si !! Dije ahhhg la sentí tan rico, pero solo fue la primera estocada luego el siguió buscándome la entrada hasta que después de unos leves roses me la metió hasta el fondo ¡¡¡oohhh!! La sensación es indescriptible; la excitación que yo tenía y la velocidad de la penetración eran algo exquisitamente rico. Pude sentir sus huevos estrellarse en lo labios de la concha y el sonido que hacía su delgada verga al entrar y salir de mi concha babeante me pusieron más alzada que una perra en celo. Empecé a sentir la bola entrar y salir de mí, sonaba un chapoteo frenético, pero entonces el perro, por la emoción, perdió el equilibrio y se cayó hacia atrás, sacándome la verdad de golpe.

Él inmediatamente empezó a lamer mi culo otra vez yo aproveché para ponerme de pie agarré mis Crocs y me metí a la casa ahí si el perro se metió detrás de mí cuando lo vi adentro cerré el portón, mientras yo cerraba el perro saltaba de la emoción y claramente quería más me dirigí a la casa a buscar algún lugar dónde hacerlo, no se me ocurrió otro lugar mas que a un costado de la casa; ahí la casa me cubría de todos los ángulos posibles me desnudé por completo tire mis Crocs bajo mis rodillas y me puse como una buena perra en en suelo, ni bien mis manos habían tocado la acera ya tenía el hocico de mi macho clavado entre mis nalgas dándome lengua como si no hubiera un mañana, por la experiencia previa abrí lo mas que pude mis piernas e intenté dejar el culo levantado y bien expuesto mi macho no tardó en entender de lo que se trataba y me montó, yo estaba loquita del placer la suave brisa de la noche acariciando mi cuerpo desnudo hizo que se me erizara la piel me encontraba en una situación llena de morbo, ahí tirada a un costado de mi casa entregándome a un macho de distinta especie, era algo surreal pero lo estaba gozando tanto como la primera vez, mi macho me lanzaba chorros alistándome para preñarme mas no sabía que mi conchita estaba escurriendo de ganas por sentirlo.

A los pocos intentos me la metió de un solo empujón qué me arrancó un gemido bastante fuerte por el placer que me provocó ¡¡hayy!! asi nene así amor cógete a tu puta soy tu puta le decía, mientras sentía el frenético mete y saca de su verga qué me estaba llevando al orgasmo sentí como sus uñas se me enterraban en la cintura, pero no me importó nada y solo disfruté de sus embestidas, me excito demasiado es sonido de nuestros sexos dándose amor, era un sonido húmedo, demasiado rico, justo cuando estaba llegando al orgasmo mi marido de turno como que se echó hacia adelante y sus patas traseras quedaron en el aire y se calló hacia un costado, pero está vez ya la verga la tenía mas crecida qué la primera vez y se quedó pegado a mi unos segundos luego me la saco haciéndome doler un poquito, no me importó nada yo estaba en el clímax, inmediatamente qué el perro me la saco llevé mi mano a mi concha para masturbarme y lograr el orgasmo al máximo, en la oscuridad de la noche solo podía escuchar el fuerte jadeo de mi macho y mi respiración entrecortada por el orgasmo «¡Uff!» Luego de haberme corrido me sentí un poco relajada pero mi macho seguía con ganas así que le dije ven papi tu perra te va a dar lo prometido, el se me acercó alegre pero está vez me bajé al pasto para estar mas cómoda, me puse en cuatro dándole el culo a mi macho, el me dió tremenda lamida desde abajo hasta arriba, desdé el clítoris hasta el ano, otra vez me abrí lo mas que pude y el se montó de una sola vez listó para aplacar sus ganas de cogerme esta vez me la metió poquito en el culo yo me asusté y me dejé caer al pasto el inmediatamente me siguió lamiendo mis nalgas, un pensamiento muy sucio se me cruzo por la cabeza quizás fue la calentura, el morbo de estar haciendo algo moralmente reprobable , pero me propuse a mí misma ¿ y si dejas que te desvirgue por atrás? Total, muchas mujeres obtienen placer del sexo anal. las lamidas me trajeron a la realidad y me puse en cuatro otra vez mi marido estaba desesperado ya se me trepó otra vez y me agarro muy fuerte haciéndome doler al sentir sus garras en mi cadera separé bien las patas y dije qué pase lo que tenga que pasar, me pezco bien y empezó a culearme sentía la punta de su verga chocar por todas partes pero sin lograr meterla y en una de esas embestidas ¡¡zas!! me la metió hasta el topé hasta que sus huevos pegaron en los labios de mi concha, «¡Agh, sí!»»¡Oh-oh-oh!» Gemía de placer, métemela papito asi nene no me saqués dame más metela toda ¡¡¡todita!!!esta concha es tuya todita solo para vos «¡Aayy, no pares!» Dámela bebé voy a ser tu hembra cada que vos queras, el seguía dándome sin miramientos el solo seguía su instinto salvaje de apareamiento yo solo suspiraba al sentir mi conchita quemándose por recibir tantas metidas de verga «¡Mmm… mmm!» Mis pechos rebotaban hacía todos lados por la brutalidad de la cogida que mi marido de turno me estaba dando, al compararlo con la primera vez este segundo era mas rápido aunque su pene se sentía mas pequeño lo compensaba con fuerza y velocidad «¡Aayy, no pares!» Amor dame leche soy tuya papi partime, métemela toda «¡Ooh, sí, ooh!» Me importó nada hacer ruido total estaba en mi casa. En cuestión de tiempo el perro dejó de penetrarme y se detuvo pero no me soltaba sus patas traseras se posaron sobre mis pantorrillas y se quedó completamente quieto solo escuchaba sus jadeos de cansancio y de placer me imagino, inmediatamente empecé a sentir la bola expandirme las paredes vaginales provocandome un gran placer, justo en eso sentí como que se hiba a bajar. con un movimiento rápido con una mano lo tomé por una de sus patas delanteras y con la otra una de las traseras, no quería que me la sacará la estaba gozando de lo lindo, lo pegué mas a mi culo jalandolo de la pata de atrás «¡Agh, sí!» Al hacer ese movimiento sentí que su pija se me clavo más al fondo y empecé a sentir que palpitaba y en cada pulsación un chorro me llegaba al útero. Estar deteniendo al perro solo con mi espalda me estaba resultando muy incomodo mi espalda me empezó a doler no me quedó mas que clavar la cara contra el pasto para tener mas apoyo «¡Ohh… mierda, ohh!» Dije al sentirme mas relajada, en está posición si podía sentir mejor la verga de mi marido bien metida en mi conchita, también el perro se empezó a relajar y sentí que dejo caer todo su peso sobre mi espalda. en ése momento mi mano Izquierda quedó libre y la puse debajo de mi cara para poder estar mas cómoda porque ya el pasto me estaba dando comezón… tendría 2 minutos de estar atorada por la verga del perro cuando escuche que el hijo de puta soltó tremendo suspiro y colocó sus trompa muy cerca de mi cabeza, entonces le empecé a hablar bonito.

¿Quién es el nene de mami? ¿Mi perrito hermoso? Le decía con cariño me vas a dar lechita? vas a dejar qué mami te chupé la verga?. y solo suspiraba y no dejaba de largar semen dentro de mí de estarle hablando así me empezó a lamer la oreja yo sentí bien rico sentí su olor a sucio, su lengua en mi oreja, su pelaje sobre mi desnudo cuerpo me sentí tan puta que me vine otra vez. está vez solté un par de chorritos al igual que en mi primera vez con un perro mi orgasmo me hizo temblar tanto que casi pierdo la posición en la que estaba: para poder mantenerme firme tuve que soltar al perro y apoyarme con mis codos en el suelo, en ese movimiento creo que abrí más mis piernas porqué sentí como mi macho puso sus patas traseras en el suelo apoyándose en sus propias patas traseras, quedando yo más cómoda, cuando me recompuse intente volver a sujetar las patas de mi macho pero no pude, y el paso sus patas delanteras a mi izquierda y también para el mismo lado su pata derecha pero justo se la logre agarrar y solo se pudo dar a medias el giro, su pata trasera quedó sobre mi espalda y el tiraba con fuerza hacia atrás pero yo se la agarré bastante fuerte y le dije con firmeza《Quieto》él se relajó y se quedó ahí ,no quería que me la sacará por que su verga ya tenía un buen tamaño y si me sacaba de un tirón seguramente me iba a matar de dolor. En esa posición recibiendo los chorros de leche de mi macho perdí un poco la noción cuando recobre la compostura estuve dispuesta a dejar qué se saliera le solté la pata y el la paso por completo sobre mi espalda lentamente y se giró totalmente y quedamos culo con culo me tenía totalmente abotonada, sentí con mayor fuerza sus eyaculaciones, sentía arder la entrada de mi concha por qué su bola me la abría a mas no poder queriendo salir. Pensé que el iba a jalar pero no. se quedó ahí jalando pero poquito al parecer mi macho estaba disfrutando de mi tanto como yo de él. Así lentamente moviendo apenas musculo por musculo di unos pasitos hacia atrás pegándome mas a el hasta ya no sentir la presión de su bola por querer salir. Ya estando así pude sentir sus huevos pegados a mi concha, para mantenerlo el mayor tiempo posible adentro junté mis piernas y pegué bien mi culo a el, asi quedé más alta. Solo estábamos unidos por su verga literalmente el quedó colgando de mi concha y así con las piernas cerradas se la apreté bien rico, tanto que comencé nuevamente a sentir los chorros de semen perruno otra vez la cantidad era tanta que se empezó a salir y escurrirme por las piernas se sentía tibia la sensación era única mi marido empezó a jadear más fuerte y yo empecé a sentir como si su bola se hacía mas grande. Tanto fue el placer que sentí que me vine nuevamente, me sentía en el cielo sentía la presión de su verga expandiendo mi vagina acompañado de su leche chorreando por mis piernas un dolor tan rico y electrizante me recorrió todo el cuerpo el placer fue tanto que mi concha no pudo mas y al mismo tiempo que el perro me daba tremendo jalón yo me corrí dando tremendo gemido incontrolable de placer, «¡¡ Jueputa, aahh!!»»¡Mmm!»»¡Aaaah!» «¡Aah!» ¡¡¡ Mierda que rico!!! Intenté recuperar fuerzas para chuparle la pija a mi marido pero mi cuerpo entero temblaba «¡Uff!» Me quedé ahí con la cola levantada y mi cara en el pasto suspirando de placer. Cuando sentí que mi macho como todo un caballero me empezó a lamer para sellar la semejante preñada que me había dado, su lengua entraba toda mi concha no oponía resistencia pero yo apenas podía sentir, se alejó; como pude Intenté ponerme de pié pero no pude así arrodillada me dirigí hacía el para que me dejara probar su semen pero el se corrió un poco y no tuve fuerzas para seguirlo me senté en la acera y me recosté en la pared, descansé un poco luego me puse de pie miré a mi macho y le dije ven te ganaste un premio.

Así totalmente desnuda como estaba con la concha escupiendo leche me levanté fui a la cocina tomé un recipiente le eché un buen poco de arroz con verduras qué me había sobrado de la cena abrí dos latas de atún y también se las eché lo revolví y se los llevé a mi marido que se había quedado en la puerta esperando recibió la comida feliz empezó a devorarla yo fui tomé un tazón le preparé un poco de leche en polvo qué tenía la endulce y se la fui a dejar me quede mirando esperando que comiera y bebiera lo devoró todo cuándo terminó se acercó moviendo sus culito de felicidad. (Acá fue donde me di cuenta del tipo de perro que era, que no tenía cola, que era amarillento y medio peludo; también reconocí quiénes eran sus dueños y que era un perro al que yo conocía y se llamaba «Rufo»). Él, muy agradecido, me lamía las manos. Yo le dije: «Ya sabes, bebé, cuando quieras te espero por acá; mami te va a dar lo que te mereces» El hijo de puta pareció importarle una mierda lo que le dije, porque salió corriendo a la entrada como diciéndome: «Sí, sí, ya ábreme que me quiero ir». Yo le abrí y salió disparado hacia la calle. Sonreí en mi interior, cerré, me fui a mi casa, entré, tiré una toalla sobre la cama, me acosté boca abajo y me quedé profundamente dormida. Desperté como a las 9 a. m.; tenía los pelitos de las piernas y la concha todos pegados por tanta leche; también la toalla estaba empapada. Me levanté suspirando de alegría, me fui a bañar y recoger mi ropa que dejé tirada de la noche anterior y seguí mi día con normalidad…

Y bien, amigos y amigas, esa es la historia de mi segunda vez; espero les guste, espero sus comentarios. Bye. Besitos.