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Los fontaneros

Los fontaneros

Llamaron al puerta y Rosa fue a abrir. Era el fontanero y venia con un ayudante.

– Venimos a arreglar una cisterna.

– Pasen- dijo Rosa, que se había estado duchando y había salido en albornoz. El ayudante del fontanero no pudo evitar en fijarse en el escote de Rosa. Media teta estaba fuera y se le veía parte del pezón. Rosa fijo los ojos en los del ayudante y lejos de taparse, le mostró la otra media teta. Pasaron hasta el cuarto de baño y allí empezó a revisar la cisterna. El fontanero le dijo a Rosa:

– Pero si a esta cisterna no le pasa nada.

– Pero a esta si- dijo Rosa quitándose el albornoz y quedándose en pelotas. El fontanero y su ayudante se miraban atónitos sin saber que hacer. Rosa volvió a hablar:

– Soy vuestra puta y quiero que me folléis hasta que toda vuestra leche me haya inundado.

Como seguían sin hacer nada, Rosa le bajo la bragueta a uno de ellos, le sacó la polla, se puso de rodillas y se metió de un golpe la polla, hasta que su nariz tocó el vientre del fontanero.

Comenzó la succión como si fuera en ello la vida, gimiendo y dejando caer un hilillo de saliva por la comisura de sus labios.

Mientras, se metió tres dedos en el húmedo y palpitante coño. Gotas de liquido vaginal se le escurrían por la mano.

El ayudante mientras tanto, cogió un bote de vaselina y se empezó a untar la mano de ella.

Se colocó detrás de la puta de Rosa y le empezó a meter un dedo por el ano.

Rosa gimió de placer y arreció en su mamada.

El ayudante sacó el dedo y esta vez le metió dos, que entraron sin dificultad hasta los nudillos.

Rosa, al sentirlos , se sacó la polla, toda húmeda de saliva y comenzó a emplearse en los huevos del fontanero. Tres dedos entraron con más dificultad pero entraron.

Rosa dio un gritito y volvió a meterse la polla en las profundidades de su boca. Cuando le comenzó a meter la mano, Rosa estaba al borde del paroxismo.

La saliva se le escurría e iba a caer sobre sus teta y pezones, duros como la piedra. Al fin, el ayudante metió la mano en el culo hasta la muñeca y comenzó el movimiento de émbolo.

El coño de Rosa parecía un volcán y sus fluidos empapaban sus muslos y gemía como una perra. Al fin, el fontanero, le agarró por los pelos y la dijo:

-¡¡¡Me corro, puta…!!!, ¡¡¡¡Me corroo, zorraaaaaa……!!!

El semen comenzó a entrar en la boca de Rosa.

El primer chorro le llegó directo a la garganta pero la boca comenzó a inundársela de leche espesa y caliente. Ella la saboreaba y se la tragaba.

Al fin se la sacó y comenzó a pasársela por la cara y el semen le caía por las mejillas y tetas.

El ayudante aprovechó para sacar la mano. Al final, Rosa recogió de la polla a lametazos los últimos restos de semen. Todavía con la polla en la mano y sonriendo les dijo:

-Soy la más puta del barrio y aun quiero más. No quiero que dejéis ningún agujero ni poro de mi cuerpo inundado de leche. se levantó y se fue hacia la cama. El ayudante, en pelotas, cogió un tubo de silicona y se fue a la cama. Rosa, estaba tumbada boca arriba y se relamía los restos de lefa. El ayudante la dijo:

– Pedazo zorra, te voy a atravesar.

La levantó las dos piernas y le metió la polla por el culo. Rosa gimió y se agarró la tetas, pellizcándose los pezones.

El ayudante comenzó a follarla por el culo y le metía la verga hasta que los cojones tocaban las nalgas de Rosa, que sentía que se derretía por dentro:

– ¡¡¡Follamé, follamé,…..Aaaaaaaaaaahhhhhhh!!!!

Entonces, él cogió el tubo de silicona y se lo comenzó a meter por el coño. Rosa gritó con todas sus fuerzas al sentirse taladrada.

El tubo entró haciendo succión y gruesas gotas de liquido vaginal salpicaron su vello púbico. El tubo entró con dificultad, pero al final, sus paredes vaginales se dilataron. Comenzó a mover el tubo y a cada movimiento caían gotas de los jugos del coño de Rosa. Por fin, el chico grito:

– ¡¡¡Me corroooo, pedazo puta…!!!

– ¡¡¡Inundameee, aaaahhhhh….!!!

El recto de Rosa comenzó a llenarse de leche espesa y por el orgasmo, metió hasta donde pudo el tubo. Rosa gemía como la puta que era y se pellizcaba los pezones con fuerza.

Al final el chico sacó su polla. Rosa sonreía y al levantarse gotas de semen le caían por las nalgas y muslos. En esto vino el fontanero todo empalmado. Rosa dijo:

– Quiero sentir vuestras pollas dentro de mi al mismo tiempo.

El fontanero se tumbó en la cama, boca arriba. Rosa, se sentó encima de él y comenzó a meterse la polla por el culo. Al mismo tiempo, el chico le metió su verga por su húmedo coño.

-¡¡¡Así, así, folladme, deprisa, más,….!!!-gritaba Rosa. Sus músculos vaginales comenzaron a ordeñar la tranca que la taladraba. Así se tiraron casi media hora hasta que el fontanero inundó de nuevo, casi a reventar, el recto de Rosa. Al mismo tiempo el chico se corrió explosivamente en la vagina. La inundó tanto que la leche se salía por el coño. Pero Rosa, en lugar de sentirse satisfecha, se desacopló, y se puso en cuclillas.

-¡¡Vamos, vamos, poneos de pie!!!

Se pusieron de pie y ella, cogiendo una polla con cada mano, comenzó a pajearlas.

De vez en cuando, se metía una polla en la boca y la relamía con glotonería o se la restregaba por la cara.

La leche salía de su vagina y su ano, llenos a reventar, formando regueros por sus nalgas y muslos.

Los pelos de su coño también estaban manchados de semen. Finalmente, se volvieron a correr. Rosa recibió los chorros con la boca abierta y estos le cayeron en el pelo, cara, tetas y boca.

Esta se le llenaba, sin darle tiempo a tragar y leche le caía por los labios. Por ultimo, limpió las polla a lengüetazos.

Cuando acabaron, Rosa parecía que se había metido en una cuba de semen. Se puso de pie y, rebañando los restos de lefa de su cara, les dijo:

– Me han arreglado muy bien. Ya se pueden ir gracias.

Y se metió en el cuarto de baño. Ellos la siguieron con la mirada.

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