Un día diferente II

Por la mañana me desperté antes que mi madre y tratando de no hacer ruido le preparé el desayuno.

Cuando subí ella estaba medio despierta y al verme lanzó una lujuriosa mirada a mi paquete.

Yo puse la bandeja sobre la cama y empecé a darle de comer. Me chupaba los dedos de una forma irresistible…

No podía aguantar más.

Cuando le comencé a dar el vasito de leche se movió a propósito manchándole toda la cara de líquido blanquecino…

Eso me puso a cien y comencé a besarle el cuello…

Mmmmmmmmmm!! Decía la muy puta. – No pares cariño… te quiero…

Yo seguía con mi labor sin darme cuenta de la comida… En un giro brusco que hizo mi madre, la bandeja cayó al suelo haciendo mucho ruido.

En ese momento creí que se había acabado la fiesta pero mi madre me cogió del culo y comenzó a frotarse conmigo…

Joder! Estoy muy cachonda…!

Mi pene estaba a punto de salirse de los shorts. Empecé a sobarle las dos tetas… No paraba de gemir la muy guarra y empezó a pedirme que la follara.

Paré un poco la situación para hacerme dueño y señor de ella… 

Cogí la nata que se había desparramado por el edredón y se la unté en los pezones…

Ella seguía gimiendo y yo se la lamía sin parar… 

La estaba poniendo cachonda y ella no dominaba la situación.

DIOS! DIOS! HIJO FOLLAMEEEEEEEE!

Sabía que todavía no era el momento… Restregué mermelada de fresa en su coñito depilado y seguí lamiendo. Ella estaba fuera de sí, gemía, gritaba, lloraba… y yo seguía poniéndola cachonda…

En un momento de pasión, me puso debajo y se tumbó encima de mí… Comenzó a morderme los pezones, y empezó a bajar… (Siiii! Siii! Pensaba yo… Ves hacia ahí!!) Y claro, llegó a mi pene y comenzó con lentos besitos donde rozaba con su lengua mi glande…

Estaba en la gloria… Seguía chupándomela y se la metió de pronto toda en la boca. Era una PUTA experta… En dos o tres mamadas estaba ya a punto de correrme… y me dijo:

Ahora no vamos a acabar aquí…

Se puso a cuatro patas y me dijo… Primero lo quiero por el culo.

Yo estaba que no cabía en mí del gozo. 

Me cogió el pene con una mano y me lo lubricó con su saliva. Me dijo: 

Venga hijito, demuestra a tu mami que eres capaz de hacerla gozar.

Comencé con las embestidas. La sensación era impresionante. Cada vez que la metía notaba como le abría más el culo a mi madre.

Joder!!! NO PARES CARIÑO! – Me gritaba…

No paraba de hacerla gozar, me hacía sentir en el paraíso…

Hasta que me dijo

Para hijoooooooo! Que me voy a correrrrrrrr!!

Mientras decía eso no paraba de sobarle las tetas, de chuparle la espalda, de tocarle el culo. Mis testículos golpeaban con sus glúteos sin parar. De manera constante…

Oh oh oh!! – Me voy! Me voy!…

Fue entonces cuando se dio la vuelta, y mirándome a los ojos se abrió de piernas mostrándome su coñito y diciéndome

Ahora hijo… FOLLAME!

Continuará…

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