Mi hijo y yo II

Mi hijo y yo II

Esta tarde cuando llegó de la Universidad, vino hacía mí y dulcemente me tomó de los hombros y me besó en mis labios con una sensación que jamás había sentido.

Había dejado su maletín sobre la mesa de la cocina, luego de recibir la reciprocidad de mis besos, y el clásico : ¿cómo te fue?, se separó de mí y abrió el maletín.

Me sorprendió gratamente:

De él extrajo dos hermosos pimpollos de rosas rojas atados por un pequeño lazo, de color dorado y los puso en mis manos, diciéndome:

» Dos rojas rosas que reflejan nuestro amor», y casi, sin querer las huelo pero su olor no era de rosas, sino de Kenzo mi perfume favorito, muy pícaramente las había rociado con ese aroma que tanto me agrada, y sacando del bolsillo externo de su saco un frasco de Kenzo me lo pone en mis manos y me abraza dulcemente susurrando a mi oído…»hoy dejarás que perfume tu cuerpo, así podremos dormir inundados por su aroma», Te gustará?….

Su ternura, hizo que comenzara a mojarme pensando en ese momento…

Nos besamos y acariciamos confirmando lo que estábamos viviendo desde hace muy poco una hermosa luna de miel.

Ale subió a la habitación y se cambió, se quitó la ropa de calle y se puso una bata de cama…

Cenamos juntos contándonos de nuestras distintas actividades del día, y luego de tomar el café me propone subir a nuestro dormitorio, cosa que yo anhelaba desde su llegada.-

Me ayuda a quitarme la ropa la que deja a los pies de la cama sobre la alfombra según él la va dejando, yo le quito el lazo de la bata y comienzo a besarlo y luego llevando mi boca a sus hermosos y musculosos hombros, el me responde de igual manera, la dejó tirada en el piso y comienzo a bajar sus calzoncillos y con mi mano derecha, poniéndome en puntas de pié para alcanzar su altura, y tomando su hermosa pija la pongo en mis genitales entre los labios de mi conchita depilada que lo esperaba ansioso, y apretando dulcemente nos quedamos totalmente abrazados y besándonos, quietos, sin producir ningún movimiento para no provocar un orgasmo que queríamos dilatar ambos, sin haberlo conversado previamente.

Luego giró y me dejo caer en la cama, el estira su brazo por encima mío y toma de la mesita de noche el frasco de perfume que me había traído es noche, y se queda de rodillas al lado mío destapando el vaporizador, como mi cara quedó frente a su hermosa pija, levantó levemente mi cabeza y comienzo a chuparla suavemente, llevando para atrás toda su piel y dejando esa hermosa cabeza que casi llena mis labios y parte de mi boca el me toma dulcemente con su ,mano y comienza a perfumarme detrás de las orejas y yo le quito el frasco y pongo en sus ingles un porción abundante de perfume, él gira y hace lo mismos con las mías y comienza a ponerme en mi entre piernas y, dejando el frasco en la cama se pone a chuparle golosamente mi concha llenándola de su lengua y sus labios mojados me van succionándome el clítoris hace que yo gane un orgasmo repentino, y comienzo a masturbarlo frenéticamente, y en ese frenetismo logro que me bañe de su leche, el rostro y mi cuello, el se á vuelta y me dice : «mami que hermosa que estás», y lentamente va pasando la lengua por mi rostro y por su semen y yo le voy robando su jugo en cada beso.

Pasamos un buen rato acariciándonos besándonos haciéndonos los más ricos arrumacos que jamás me hicieran y que jamás le hiciera a nadie.

Nos olíamos y disfrutábamos locamente, sentía mi perfume y el olor de su semen y me excitaba y acariciaba su pene, y me ponía de espalda para que mis nalgas lo refugiaran y lo mantuviera caliente sin siquiera necesitar de una penetración.

Luego ambos nos pusimos de frente y en un momento de una calentura jamás gozada, lo acuesto boca arriba y subiéndome encima suyo, le digo hoy quiero coger así pues es la única forma que sin que tu hagas ningún esfuerzo siento toda tu pija dentro de mi, y puedes metérmela hasta el tronco, necesito tener un montón de orgasmos, pues mi cuerpo lo necesita, me sentí totalmente feliz, no se cuantos fueron, nos dormimos felices cogiendo como jamás los habíamos hecho, un aroma de pasión se respiraba en la habitación y, al despertarnos en la mañana, nuestros jugos secos se adherían a nuestros cuerpos como costritas divinas… lo comienzo a masturbar y ya con una hermosa erección se pone de rodillas entre mis piernas y así boca arriba, se lleva mis piernas a sus hombros y me coge frenéticamente, y siento el mismo o mejor placer que en la noche anterior… es un verdadero éxtasis de placer sentir en la forma que me penetra y me hace gozar, luego me acompañó a la oficina donde debía estar muy temprano, después del baño de la mañana volví a ponerme esa fragancia, y en el coche mientras él conducía, yo iba abrazándolo por la cintura, tocando por momentos su hermosa pija por encima del pantalón, nos despedimos con un beso, y me prometió que esta noche sería más tranquila… pero que no faltaría sexo.

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