Iniciándose con mami III

Al día siguiente, aun completamente dominada por el deseo de poseer a su hijo, flor se levantó tarde, se bañó y perfumo especialmente para lo que esperaba vivir con su Raúl si sus planes se llevaban a cabo como lo había planeado en la noche, bajo el influjo de la experiencia que había tenido con este.

Se puso una bata de seda que amarro ligeramente a su cintura para que no estorbara si necesitaba quitársela fue al salón y ahí estaba el muchacho, recostado y con cara de estar con una resaca de proporciones.

«¿cómo estuvo la fiesta anoche?»

Pregunto mientras se sentó en el salón, percatándose en ese momento que había olvidado ponerse los pantalones que había imaginado en su delirio sexual le servirían en la lección que quería dar a su hijo antes de lograr lo que buscaba desesperadamente.

Era evidente que con bata le sería imposible llevar sus planes adelante, pues espantaría a su hijo de inmediato si se tiraba al suelo y abría su bata, ya que debajo de ella no llevaba nada puesto.

Por lo tanto, opto por mantener sus piernas juntas y su bata lo más cerrada posible y esperar el primer momento para cambiarse por los pantalones.

«hmmmm, bien, pero se me paso la mano con el trago, mami»

Y Raúl se puso a leer el diario, echando por el suelo sus planes tan bien elaborados 

Flor decidió dejar las cosas para una mejor ocasión, que esperaba se le diera pronto.

Se dirigió a la cocina a preparar el desayuno para distraerse de su intento frustrado.

Al tratar de bajar la fuente que había sobre el mueble aéreo de la cocina no alcanzo a llegar debido a que andaba con sus zapatillas de levantar y estas no le daban la altura para llegar al nivel de la fuente.

Iba a llamar a su hijo para que le ayudara cuando se dio cuenta que tal vez esa era una buena ocasión para lograr sus propósitos, si es que se manejaba como era debido.

«Raúl, ayúdame a bajar la fuente por favor»

Dijo en voz alta a su hijo, el que llego y como era más alto se puso tras suyo en punta de pies y se estiro para alcanzar la fuente, pero al hacerlo flor se hecho hacia atrás y el muchacho perdió pie y se fue hacia adelante, quedando apegado a su madre, sintiendo a la altura de sus entrepiernas el suave roce de la seda de la bata, lo que lo excito de inmediato.

El contacto con el culo de ella, duro, parado, fresco, cuyas nalgas quedaron apretando su verga, le hicieron reaccionar inmediatamente.

Sin poder evitarlo se le paro la verga, que fue a apretarse a los cachetes del culo de su madre, la que se quedó quieta y gozosa ya que sus planes empezaban a concretarse. Él se quedó quieto, sin reaccionar y ella vio que se le daba una oportunidad que no dejaría pasar. Haciendo como que no se había dado cuenta de que tenía una verga posada entre sus nalgas, bajo la cabeza como buscando algo, con lo que su culo se hecho más atrás aun, sobre el pico de su hijo, que estaba estirado a toda plenitud. Se quedó quieta un rato, esperando la reacción de su hijo, pero este no tenía intenciones de salir de la posición en que se encontraba, haciendo como que buscaba algo a la altura de la fuente que hacía rato había alcanzado. Flor sintió que había llegado el momento de poner las cartas sobre la mesa y empezó a mover lentamente, muy lentamente, su culo sobre la verga de su hijo, el que de inmediato empezó a empujársela intentando ganar terreno entre las piernas de su madre. Así estuvieron un rato, sin decir palabra, ella con las dos manos afirmadas en el mueble de la cocina mientras empujaba cada vez con más energías su culo hacia atrás y su hijo empujando su bulto sobre el culo de ella con más rapidez.

Raúl saco su verga del pantalón y la puso entre las nalgas de flor. Enseguida puso sus manos en la cintura de su madre, tomándola de la cadera moviéndola de atrás hacia adelante, apretándola cada vez más a su herramienta, que se movía de atrás hacia adelante. Entonces flor llevo su mano hacia atrás, la metió en el hueco que había entre ambos y tomo la verga su hijo, la que puso en la entrada de su coño. Raúl se apretó a su madre y su herramienta se introdujo en la raja sin ningún miramiento, hasta el fondo, mientras este se agarraba de las tetas de su madre, las que empezó a masajear salvajemente. A la tercera metida y sacada Raúl acabo, quedando con su verga fuera del pantalón, goteando sobre el piso de la cocina mientras su madre trataba de cubrirse y le decía:

«¿qué has hecho»?

Dijo en voz baja, sin mirarle, con la vista puesta en el pico que había tenido en su raja por segunda vez desde anoche.

«no sé qué me paso» después de un momento de vacilación, agrego: «¿pero tu porque lo hiciste?»

«porque me gusto lo que me hacías» contesto ella, rápidamente, para no dejar pasar la oportunidad.

«a mí también me gusto», se atrevió a decir el.

«¿estas arrepentido?»,

Pregunto ella con voz suave 

«¿la verdad?, no, en absoluto»

«pero lo que hicimos no está bueno, m’hijito»

Mientras decía esto acerco un muslo a la verga de su hijo. El contacto con la piel de su madre hizo en Raúl el efecto deseado por ella y su verga rápidamente volvió a tomar las dimensiones que ella había visto a su regalado gusto la noche anterior. Ella estaba sumida totalmente en un estado de perversión que le impedía todo razonamiento. Solo deseaba satisfacer sus anhelos sexuales tanto tiempo postergados y si para ello debía utilizar a su propio hijo, no le importaba. Ella deseaba una verga que le penetrara y la hiciera gozar y solamente Raúl podría proporcionarle el clímax que ella tanto deseaba y buscaba. No más buscar un parecido al goce con sus dedos, ahora podría tener una real verga haciéndola acabar como ella quería.

«tienes razón, no está bien, mamita»

Respondió el moviendo su verga sobre la pierna de ella.

«¿qué vamos a hacer, m’hijito?»

Y apretó más su muslo. Ella quería ser para él la mujer que le diera todas las satisfacciones que él quisiera, fuera cual fuere. Ella sería su hembra en todo el sentido de la palabra.

«¿qué quieres tu que hagamos, mami?»

Raúl llevo su mano al muslo de su madre, cerca de su chucha.

«¿te gustaría volver a hacerlo?» dijo ella, finalmente 

«si, mami» dijo sin poder ocultar su alegría 

«¿y te gustaría que lo hiciéramos siempre, m’hijito?»

«¡me encantaría, mami!»

«pero antes prométeme que nadie lo sabrá jamás, ni tu papi, ni ninguno de tus amigos ni nadie, absolutamente nadie»

«no diré nada mami, puedes estar segura»

«¿cómo puedo estar segura? 

«porque me he hecho la paja a tu nombre muchas veces y nunca le he contado a nadie»

«¿en serio te has pajeado pensando en mí?»

«si, mamita, especialmente después de verte por el ojo de la cerradura del baño»

Ella ya no respondía de sí misma. Si Raúl se había masturbado por ella es porque la había visto como hembra deseable, al punto de espiarla para ver sus partes íntimas. ¡Ah, si ella hubiera sabido, que espectáculos le habría regalado! El imaginarse a su hijo observándola mientras ella estaba desnuda en el baño termino de sumirla en un estado de perturbación incontrolable, pues no imaginaba lo excitante que pudiera ser la ser observada por un hombre. Ahora ya no habría ningún tipo de barreras entre ambos, solo el deseo y la satisfacción sexual a cualquier precio. Ahora si podría gozar a plenitud y podría entregarse completamente. 

«¿dónde quieres hacerlo?»

«en tu dormitorio».

Subieron al dormitorio matrimonial casi corriendo, mientras él se sacaba los pantalones y la camisa, los que quedaron regados en la escala y llegaron a la cama donde ella había pasado tantas insatisfacciones con Manuel y que ahora iba a desquitar con su hijo.

Se sentó sobre la cama y atrajo hacia si al muchacho, diciéndole:

«ven m’hijito rico, dámelo» 

«toma»

Flor se apodero de la verga de su hijo y se la metió en la boca casi con desesperación.

«hmmmmmmmmmm, hmmmmmmmmmmm, rrrrrrricoooooooo»

Y se tragó la verga de Raúl como si fuera un helado, chupando frenéticamente, apretando los labios y llevando el glande hacia atrás, hasta dejar descubierta la descomunal cabeza de su hijo. Después saco su boca y empezó a pasarle la lengua por los costados, poniendo la puntita de esta sobre el hoyito de la cabeza de su verga para después pasearla hasta las bolas, que se metió en la boca y las apretó entre la lengua y su paladar. Siguió por debajo de la lengua y llego hasta el culo de su hijo, donde metió su lengua lo más que pudo, haciéndolo saltar de gusto.

Raúl se apartó y se tiro entre las piernas de su madre, metiendo su lengua en la concha de esta, que lucía unos labios carnosos, gruesos y húmedos. Llego al clítoris y al solo contacto flor arqueo su cuerpo y se derramo en la boca de su hijo, mientras ahogaba los gritos que pugnaban por salir.

«¡ayyyyyyyy, que rrrrricooooooo, que rrrricooooo!»

«ahora, ¿quieres mi verga?»

«si, métemelo todo»

Raúl se puso frente a ella, con la verga en su máximo esplendor, a cuya vista flor se estremeció de solo pensar que pronto la tendría dentro.

«métela, métela ya, por favor»

Y abrió sus piernas levantándolas de manera de dejar expuesta toda su zorra a la vista del muchacho, el que puso su verga en la entrada y comenzó a pasársela por los costados, sin decidirse a meterla.

«ya, m’hijito, métemela por favor, métemela ya, ¿quieres? 

«¿lo deseas realmente? 

«si, es lo que más quiero»

«¿es que no estas satisfecha con lo que te da papa?»

Ella callo y sus ojos se humedecieron al recuerdo de su esposo, al que estaba poniendo los cuernos con su propio hijo. Este comprendió que había dicho algo que no debía y se tiro encima de su madre y le hundió toda su verga en la chucha, hasta que no quedo nada fuera, como queriendo hacerle cambiar el rumbo de sus pensamientos…

«ayyyyyy que ricooooooo, que ricooooooo, que ricooooo»

«¿te gusta?» 

«si m’hijito, ¡esto es culiar, esto es culiar!»

Raúl comprendió que en ese grito su madre le había respondido ampliamente la pregunta anterior.

«¿mejor que papa?»

Deseaba que ella se soltara y le dijera lo que el ya intuía, que su padre no la satisfacía, pero su madre volvió a callar.

«¿te gusta?»

«¡si, m’hijito! Es rico, rrriiicoooooo, rrriiiicooooooooo»

«¿mejor que la verga de papa?»

«mucho mejor, m’hijito», reconoció ella finalmente.

«¿cuál de los dos te culea mejor?»

«tú, m’hijito rico, tu»

«¿ahora solo lo harás conmigo, mami?»

«si, solo contigo, m’hijito, solo contigo»

«¿y cuando papa quiera metértelo, que le dirás?»

«que no, que solo quiero culear contigo, m’hijito»

«mamita, ahora me viene, ya me viene, voy a acabar»

«échame tus juguitos dentro de mi chucha, por favor.

«¡ayyyyyyyyyyyyyyy, que rrrrrriiiiicooooooo, mami, ahí va!»

«¡huuuuuyyyyy m’hijito, que rrrriiiicoooo, que rrrriiiicoooo!»

Y los dos terminaron semi inconscientes sobre la cama, el sobre ella, con su verga aun metida en la chucha de su madre, esperando su próxima oportunidad que sabía llegaría luego.

Y volvieron a culear durante todo el día, como si eso fuera lo único que quisieran hacer. Y lo continuaron haciendo durante mucho tiempo, incluso después que Raúl conoció a una niña y se casó, más por disimular que por amor, ya que no tenían intenciones de terminar esta relación tan especial entre madre e hijo.

Tanta era la pasión entre los dos que flor culio con su hijo durante su fiesta de bodas, en un momento en que los dos se perdieron con el pretexto de tener una conversación privada final antes de que el partiera a su luna de miel. Pero esto es materia de otra historia.

 

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