Diario de vida IX: Soledad 4

Al dia siguiente desperte con el ruido de la ducha. Soledad salio del baño tapada solamente con una toalla que le cubria desde los senos a los muslos.

«Arriba flojonazo»

Me dijo al tiempo que levantaba las tapas de la cama en que me encontaba completamente desnudo. empezo a hacerme cosquillas como para obligarme a levantar.

Al cabo de un momento sus movimientos se fueron haciendo mas lentos y ya sin reir empezo a bajar su mano por sobre mi vientre, hasta apoderarse de mi verga.

«¿Como amanecio el jugueton hoy?»

Dijo mientras lo sobaba a todo lo largo, produciéndome una inmediata ereccion.

«Vaya, veo que esta listo para trabajar otra vez a pesar del trabajo que le di anoche»

Y se subio encima mio poniendo su entrepierna sobre mi cara y se agacho para meterse mi palo en la boca, en tanto bajaba su vientre para que su vulva quedara lista para que la besara.

Me hundi en su mata de pelo y empece a mamarle el coño en tanto ella se revolvia de placer mientras chupaba a todo vapor mi instrumento. puse mis manos sobre sus nalgas para afirmarme y meti mi lengua en su grieta hasta tocar su clitoris, el que ya estaba sensibilizado por nuestra noche de amor incestuoso y se derramo inmediatamente sobre mi boca, haciéndome sorber sus jugos, que me supieron a gloria.

Entonces ella se saco mi instrumento de la boca y se sento de espaldas a mi, dándome el espectaculo de su trasero que subia y bajaba, tragándose completamente mi verga.

Su pelo caia por sus hombros y a cada tanto se pasaba la mano para alisarlo, para luego continuar con su movimiento, como si estuviera montando un caballo, preocupada solamente de la sensacion que sentia en su interior con mi palo penetrándola.

Un movimiento en la puerta del dormitorio nos hizo mirar a ambos, para encontrarnos con claudina parada con una bandeja en la mano y una expresion de asombro que le tenia con los ojos y boca desmesuradamente abiertos ante el espectaculo de su patrona penetrada muy a gusto por su hijo.

¡En lo unico que no habiamos pensado era en que esta claudina venia todas las mañanas!

Mi madre fue la primera en reaccionar, ordenándole que se acercara, en un tono de autoridad que no dejo de llamarme la atencion. claudina se acerco a nosotro, sin soltar la bandeja y con la cabeza baja. mi madre tomo la bandeja y la dejo a un lado, diciéndole a la muchacha «no creas que no te vi con mi hijo en la cocina la otra vez» a lo que la muchacha respondio agachando mas aun su cabeza en señal de culpabilidad.

Mi madre la hizo acercarse mas aun y bajándose de encima mio, dejándome con la verga aun parada expuesta a la vista de ambas, se acerco a paulina y le acuso: «te vi como tu te dejabas meter su cosa ahi», al tiempo que ponia su mano entre las piernas de la muchacha.

«Dime», agrego, «¿es verdad o no que te metiste esto en tu chucha?» y tomo su mano poniéndola sobre mi herramienta, sin sacar su mano de entre las piernas de claudina.

Recien entonces comprendi lo que mi madre pretendia y me decidi de inmediato a secundarla, llevando mis manos a mi sexo y tomando la mano de claudina que soledad habia llevado a ese lugar, la hice rodear mi palo y empece a masturbarme con su mano.

La niña seguia confundida, pero mi madre empezo a masajear su bultito, lo que pronto empezo a hacer efecto sobre la chiquilla, la que empezo a moverse sobre la mano de mi madre en tanto aumentaba la presion sobre mi instrumento y respiraba cada vez mas rapidamente.

Mi madre la empujo encima mio de manera que mi verga quedó en su boca, la que abrio para recibirla y empezo a chuparla casi con desesperacion, en tanto mi madre le subia la falda y metiéndose entre sus piernas empezo a mamarle el sexo por sobre los calzones, mientras la muchacha se revolvia presa de una terrible excitacion.

Este espectaculo fue mucho para mi y acabe en la boca de claudina, que se trago todo mi semen.

Cuando se hubo repuesto, mi madre la tiro a la cama de espalda, le bajo los calzones y abriéndole las piernas, se hundio entre los muslos de la muchacha, que a su vez la tomo de la cabeza y la apreto a su coño, diciéndole entre suspiros «asiiiii, asiiiiii, mi amor, asiiiii» para terminar acabando entre grititos de placer.

Mi madre se hecho sobre la cama al lado de la chiquilla y esta se puso entre sus piernas para devolverle el favor, mientras mi madre le tomaba la cabeza y se la hundia en su nido de amor, diciéndole «con lengua, m’hijita, con lengua»

«Si, si» respondio la muchacha y paso sus manos por debajo de las nalgas de soledad para acercar lo mas posible su chucha a su boca. para no ser menos, me puse detras de claudina y levantándole el culo le enterre mi verga, a lo que ella respondio moviéndose con desesperacion.

Mientras movia sus nalgas, meti un dedo en el hoyo de la muchacha, la que se quejo pero no hizo movimiento de rechazo. al cabo de un rato acabamos los tres al unisono.

«Bueno», dije una vez que nos repusimos, «noto que ustedes ya se conocian», a lo que mi madre respondio entre risas, mientras metia un dedo en el sexo de claudina: «hace ya un buen tiempo que mantenemos este secreto» y claudina sonrio humildemente, como un fiel servidor.

«No te preocupes que claudina es de total confianza», agrego mi madre mientras se sentaba sobre mi palo, indicándole a la muchacha que se sentara sobre mi boca, lo que esta hizo gustosa, quedando una frente a la otra, unidas en un abrazo.

Mientras se besaban apasionadamente, yo penetraba a mi madre y mamaba la chucha de claudina. al cabo de un rato de intenso besar, chupar y culiar, mi madre me inundo la verga con sus jugos, en tanto claudina me llenaba la boca con una acabada desesperada e intensa.

Soledad se bajo de mi verga y tomo a claudina, a la que puso en cuclillas sobre la cama y me invito a explorarla por atras. levante su culo y le meti mi herramienta por el hoyo posterior, a lo que la muchacha no puso resistencia y lo recibio a mucho gusto.

Su estrecha abertura hizo el efecto deseado y pronto la inunde con mis jugos seminales, dejándola tendida en la cama, en estado de agotamiento total.

«Eres buen alumno» me dijo mi madre y me dio un fuerte beso con lengua. Claudina se retiro a sus deberes despues de darnos a ambos el desayuno, que nos servimos en la cama, reponiéndonos de tanta actividad.

Despues de un breve descanso nos dimos una sesion de sexo final, antes de la llegada de mis hermanas, no sin antes hacernos mutua promesa de reserva absoluta respecto del giro que habia tomado nuestra relacion filial.

En este punto del diario de mi tio las cosas se le empiezan a escapar de las manos y de actor principal de los hechos pasa a ser un extra en este juego amoroso de su madre.

Claro que un extra que tiene una deliciosa participacion, aunque no sabe hasta donde llegará en esta obra en que los hilos son manejados por soledad y que, al parecer, le depara muchas sorpresas.

Si les ha agradado este «diario» de mi tio y desean continuar leyendo sus aventuras familiares, por favor háganmelo saber para seguir explorando sus paginas y transmitirselas.

¿Qué te ha parecido el relato?