Cómo descubrí mi vocación

Cómo descubrí mi vocación

Tenía diecisiete años, era verano, y las hormonas hacía que me pajeara constantemente, por aquellos días, mis padres salían de viaje para todo el verano, y yo me tenía que quedar como castigo por tener alguna asignatura pendiente.

Como no se fiaban de mí, lógico por otro lado, me fui a pasar unos días en casa de mis tíos que eran ya mayores, y tenían una hija cuatro años mayor que yo y un perro que me resultaba totalmente odioso.

Mi prima era todo lo contrario a mí, yo era bullicioso y me encantaba estar en la calle, ella en cambio, siempre había pensado que iba para monja, no salía con casi nadie, era buena estudiante, no fumaba, no bebía, y no tenía ningún novio conocido. Que decir tiene que siempre estaba con mis tíos, y nunca se separaba de ellos.

El verano comenzó siendo un suplicio, la tía no me dejaba ni a sol ni a sombra, me hacía estudiar constantemente, me hacía exámenes todos los viernes, y si no los aprobaba, me dejaban sin salir por las tardes, de la semana siguiente.

La cosa iba de mal en peor, hasta que un día, necesitaba hacer una consulta en el diccionario de inglés, y entre en la habitación de mi primita como el que no quiere la cosa, al coger el libro en cuestión, se me cayeron de la estantería, varias revistas de viajes, que mi la chica tenía en su habitación.

Cuando fui a recogerlas, cual fue mi sorpresa, cuando se cayeron las tapas y observé que en realidad eran revistas porno duro que decir tiene, que me la quedé para poder seguir pajeándome tranquilamente en el váter.

Esa misma noche, me levanté a media noche, a beber agua, salí sigilosamente, ya que no era mi intención molestar a nadie, al pasar por el salón hice un descubrimiento sorprendente, mi prima estaba tumbada boca arriba tenía un tarro de mermelada en una mano, mientras con la otra se untaba el coño con ella, entonces emitió un silbidito, y el odioso perro se aupó a la cama, a chuparle desde el coño hasta el culo ella emitía gemiditos de puro gusto, yo estaba hipnotizado, y al salir del trance no perdí tiempo me fui a pajearme como un auténtico poseso.

Pensando que era un idiota, puesto que me había dado cuenta que mi prima tenía un cuerpo diez, su tetas estaban duras como piedras, y su culito, era perfecto sin un solo gramo de grasa, pero claro con esa ropa era raro pensar lo contrario.

Al día siguiente, aguanté como pude y me esperé haber otra vez el mismo espectáculo, pero esta vez me sorprendí más aún cuando observe que mis parientes estaban haciendo un trío, yo estaba ido, no sabía si era una pesadilla o estaba despierto, me moría de envidia, al ver como mi tío se la clavaba a mi prima, mientras, al mismo tiempo se lo comía a mi tía, yo comencé a pajearme, como un poseso en el mismo sitio, necesitaba desahogarme como fuera, mi tío se corrió en la almeja de mi tía, entonces, yo me escondí.

Y al cabo de un rato, me fui a la habitación de mi prima, y la desperté.

Prima, estoy teniendo unas pesadillas la mar de raras

Vete a la cama y mañana me la cuentas, me respondió ella.

No, mañana no, que estoy impactado.

Bueno cuéntamela

Ayer soñé que tú y padre eran amantes, y hoy que montabais un trío con tu madre.

Mi prima enmudeció, y se quedó blanca, y me replicó que eran ensoñaciones mías, y que me fuera a la cama, entonces.

Vale, pero déjame una de estas revistas, de viajes para leer un poco.

Ella se levantó de la cama tratando de impedirlo, pero llegó tarde, tenía una de sus revistas porno en mi mano. Mi prima, se puso furiosa, y yo le replique:

Prima, tú y yo sabemos que no lo he soñado, ayer vi como tu padre té enculaba y hoy como le comías la almeja a tu madre mientras tu padre te la metía. Yo puedo irme de la lengua, o no, eso depende de ti.

Entonces ella se fue desnudando lentamente, y yo me quité los pantalones del pijama, mi rabo estaba tan tieso que parecía el mástil de una bandera, y me metí en su cama, comencé a besarle sus pechos, muy lentamente, y a comerle su boca, ella emitía gemiditos de gozo, y acto seguido la fui besando los pechos, sus pezones rosados, estaban duros, tanto que parecían granos de maíz, ella al mismo tiempo gemía y acariciaba mis huevos, entonces bajé a la altura de su conejo, y comencé a comerle su coñito muy lentamente, ella solo alcanzaba a decir «siiiiiiii, sigue, sigue», mi pareja se movía como una posesa, presa del placer y de la lujuria que le proporcionaba, mi inexperiencia, probablemente aún estaba caliente del trío que había montado con sus padres. Cuando ella alcanzó un pequeño orgasmo, mi putita, estaba lista para ser empalada por mi aparato inexperto, la penetré de golpe sin ningún miramiento, y ella hizo una mueca de gusto, yo encima de ella bombeaba, mientras que la mi cerda, movía sus caderas acompasadamente con mi cintura, sus piernas recorrían mi cintura y conforme su excitación subía, notaba como me apretaban cada vez más, a la vez que me arañaba la espalda.

Yo solo acertaba a decir, – eres una putita, y te voy a empalar,

El cuello de su vagina, se contraía cada vez más notando como la follada iba cada vez a más, estaba desecha de gozo, entonces sin sacarla la puse a cuatro patas, y la muy golfa se tocaba el clítoris, mientras seguían con mis acometidas metiendo y sacando completamente mi polla completamente, tal fue el gozo que debió disfrutar mi prima que se corrió como una posesa, yo todavía no, estaba ni a mitad de camino debido a las pajas anteriores, y ver a mi prima gimiendo de puro placer y bailando al ritmo de mis caderas, me hacían sentir como el jefe del cotarro.

Ella se notaba cada vez más sin fuerzas, estaba exhausta, yo notaba su chochito que ardía como el metal fundido, pero yo seguía con mis embestidas salvajes, estaba como ido, lo único que sentía eran los gemidos de mi amante, y la humedad de su gruta, que unida al calor, y a la excitación, hacían que fuera una sensación única, levante la cabeza y en el espejo vi reflejada la mirada de mi chica ida con los ojos casi en blanco, por el gozo experimentado, y las tetas de esta que iban y venían debido a los innumerables vaivenes de mi cuerpo, ella se volvió a correr al cabo de más una hora que se me hizo eterno, estaba cansado y todavía no me había corrido.

Mi prima, agarró mi polla como si un sabroso caramelo fuera, y la comió como si la vida le fuera en ello, su lengua recorriendo mi glande, y cuando me quise dar cuenta, se la había metida toda en su boca, moviendo sus labios y lengua con una increíble succión, que hacía de ello una sensación única, acto seguido se la sacó de la boca y comenzó a chuparme los huevos, era increíble, no podía imaginar tanto placer junto, yo seguía sin correrme, estaba desesperado.

Trinque a mi prima y empezamos a hacer el famoso sesenta y nueve, yo comencé a comerle el culito a mi prima, y a intentar dilatárselo sobándolo poco a poco ella me pidió que no lo hiciera, que le habían dicho que dolía, yo no quería irme sin probarlo, entonces me levanté y tomé de su mesilla un bote de nivea, y fui untándolo en su ojete, yo comencé a dilatarle su culo poco a poco, primero con un dedo, luego dos, cuando ella estaba lista, apunte con mi mástil al puerto de destino, y la fui metiendo muy lentamente, ella se molestó un poco al principio pero, al contrario cada vez me pedía que la metiera más, y yo no quería hacerle daño pero ella me gritó como una posesa que no me parara, que siguiera, yo movía mi pelvis tanto como podía, ella aguantaba las embestidas con un gemido notando en sus temblores que nuevamente había alcanzado el orgásmo, esto y la sensación de romperle el culo a la tía que me había jodido las vacaciones, me hacía sentir más y más excitado, yo no pude aguantar más y me corrí como un cabrón. Me quedé exhausto, parecía como si me hubieron absorbido el alma.

Estaba hecho polvo mis piernas estaban tan cansadas que no pude aguantar más, saqué la polla de su culo dilatado por el ejercicio, ella estaba contenta, y yo más. Nos dormimos el uno junto al otro, con una sensación de satisfacción nunca vista.

Me quedé dormido profundamente, al despertarme me di cuenta que algo no funcionaba bien, no podía moverme, estaba atado a la cama, cuando alce la vista, me lleve una sorpresa en principio no muy placentera, mis parientes me estaban mirando atentamente, antes de que pudiera experimentar tenía el coño de mi tía en mi cara y mi prima me comía mi polla mientras mi tío lo grababa todo con su cámara de vídeo.

Yo en un principio me sentí tan cohibido que no se me levantaba además estaba profundamente nervioso, además las carnes de mi tía me asfixiaban, en ese momento, la lengua de mi prima recorría el glande de mi rabo, fue en ese momento cuando mi aparato empezó a reaccionar.

Yo pensé que si la situación era inevitable, lo que tenía que hacer era disfrutar del momento, y sacarle todo el provecho que pudiera.

Comencé a recorrerle la lengua en el clítoris de mi tía, ella empezó a gemir del gusto, probablemente de la novedad de hacérselo con un jovencito casi inexperto.

Yo le fui tomando gusto al asunto y mientras mi lengua hacía su trabajo, mi mano derecha comenzaba a rozar los pezones de mi tía, y con la otra acariciaba su ojete para que fuera dilatándose poquito a poco, en ese momento mi prima se puso encima de mi polla se puso a cabalgar como amazona experta que era, en el momento que mi tía se corrió la primera vez, note como la presión aumentaba en mi cuerpo nuevamente, mi pies notaron unas piernas llenas de pelo, con mis manos levanté a mi tía, ella estaba lista para ser penetrada, pero mi tío había optado por comerle el ojete a su hija, el caso es que su mujer agarró un enorme consolador y se lo fue introduciendo en su raja, su cara de puro placer delataba el buen momento que estaba pasando, en cuanto a su hija, botaba encima de mi pito como una posesa, fue el momento de la doble penetración.

Mi tío la fue introduciendo muy poco a poco y ni cosa notaba como el mástil de mi acompañante, iba taladrando las entrañas de su hija. La muy putilla, gritaba de puro gozo, era la lujuria personificada, pedía más fue entonces cuando su madre, le puso su raja en su cara y el culo en la mía, yo le metía unos lametones terribles, incluso a veces mi lengua chocaba con la de mi amazona, y eso se convertía en un auténtico gozo.

En ese momento, mi polla estalló en un desbordamiento de colores, y la de mi tío casi al mismo tiempo, mi tío la sacó lentamente y la joven cuyas piernas temblaban, yo había contabilizado al menos dos orgasmos con el mete saca que habíamos practicado. Fue en ese preciso instante cuando mi tía le comía el mástil a su marido, yo separé las carnes de su trasero, y la introduje de un tirón en su culo cincuentón, me lo había ganado a pulso, ella se sorprendió tanto que casi se queda con la polla de su cónyuge en la boca.

En ese momento mi prima se había puesto de pie, y notaba como la lefa le recorría sus agujeros recientemente penetrados.

En ese momento, fue cuando mi polla se sobre excitó, alcanzando un explosión de gozo, mi tía pasó del dolor al placer casi al instante mientras su lengua jugaba con el glande de su esposo.

Su marido se corrió en su cara y ella lo degustaba con sumo placer y gusto.

En ese momento yo cambie de postura, y penetré a mi tía por el choto, y la muy guarra se movía como una posesa con cada una de mis embestidas, fue en ese momento cuando mi prima me empezó a lubricar el culo y a introducirme los dedos poco a poco, la sensación era difícil de explicar, no sabía si gritar de dolor o de puro placer.

En ese momento mi tío se puso detrás de mí y fue introduciendo su pito muy lentamente, mi cabeza daba vueltas de puro éxtasis, mi tía se corrió como una auténtica zorra, y yo por supuesto no pude aguantar mucho más y mi leche inundó su gruta de una forma placentera, en ese momento, noté que mi culo se llenaba de una sustancia caliente y húmeda, mi tío había llegado al orgasmo.

Los cuatro estábamos jadeantes, y cansados, cuando mi familia había recuperado el habla, fue cuando me lo explicaron.

Vas a ser famoso chaval, me dijo mi tío,

Explicame como,

Tú sabes que yo soy solo un simple funcionario y que nadie a excepción de mi trabaja en casa.

Sí pero te toco la lotería el año pasado. Si no explicame lo del chalet en la playa que tienes, y el coche que conduces.

No tío, de lotería nada de nada, lo que pasa es que llevamos haciendo todas las semanas videos pornos que vendemos a productoras de cine amateur, desde hace más de dos años, y la verdad es que nuestra cotización había empezado a bajar, gracias a ti, volvemos a estar al alza.

Ahora depende de ti lo que quieras hacer si seguir con nosotros o largarte.

Ni que decir tiene que no aprobé ninguna en septiembre, pero follé más que pepe el hijo puta, no solo con mis familiares, si no que con las putillas que pude pasarme por la piedra aquél verano.

Cuando cumplí la mayoría de edad, me escribieron de la productora porno de mi tío, para ofrecerme un contrato que por supuesto acepté con sumo gusto, hoy día me dedico al porno pero no como actor, sino como productor y he de reconocer que me va bastante bien.

Adivinan quien es mi estrella principal.

¿Qué te ha parecido el relato?