Presenta la dinámica sexual secreta de la familia: la sumisión de madre e hija al padre y sus fantasías. A través de grabaciones caseras, se normaliza el incesto y surge la obsesión por ampliar sus experiencias, planteando la idea de involucrar a extraños.
Roberto contacta a Javier. Primer encuentro con hombres externos (Luis y Diego) en un hotel. Érica y Camila son presentadas como objetos para el uso del grupo. Se realizan las primeras dobles penetraciones y actos de humillación grabados, cruzando un punto de no retorno.
Javier organiza una sesión más elaborada con más participantes y juguetes. El foco está en entrenar los cuerpos de las mujeres para el sexo anal y oral extremo. Se profundiza la dinámica de poder, con Javier como director absoluto y Roberto como asistente.