Ahh, lujuria! III: 4. final previsible

Ahora sí ya estamos en el final previsible. Pido perdón por haber interrumpido la escritura y haber tenido que subdividirlo en escenas, pero pasó que ya es noche y llegó de su trabajo mi marido y me encontró tan mojada que sin pedir permiso, estando tras de mí, me levantó asiéndome de las caderas, me volcó el cuerpo hacia delante y me la puso de una así, desde atrás. Un polvito maravilloso y reconfortante. Por suerte, me dio tiempo a cerrar y evitar que leyera algo del file, porque todavía no sabe.

Ahh, lujuria! III: 3. – casi – final previsible

Es un poco fuerte saber que la madre de una está revolcándose con el mismísimo amante de una y en la propia cama de una ¿cierto?. En esas dos horas que les dí tuve un millón de orgasmos en el cerebro; si caminaba, el rozar de mis piernas me era insoportable, montada en un taburete de barra de un bar casi me corrí y huí presa de pánico y en el cine en el que me refugié dejé el asiento encharcado. Por suerte, a esas horas de la mañana no había más de tres o cuatro personas aisladas en la platea.

El dulce coño de mi hermanita de 18 años

Volvió a arrodillarse delante de mi pene, introduciéndose en la boca, masturbándome con sus pequeños labios de adolescente. Su movimiento de arriba a abajo me estaba volviendo loco, estaba deseando correrme de nuevo en su boca, quería ver como mi semen desbordaba sus labios y caía por su cuello. Pero esta vez quería que mi hermana disfrutara. «Para para… si sig… si sigues me voy a correr y ho… hoy quiero otra cosa para ti, cariño».

Un buen día mi novia, con la que tengo unas excelentes y completas relaciones sexuales me planteó un deseo oculto de su hermana mayor

Le levanté las piernas, las apoyé en mis hombros y dirigí mi glande a su ano, que había untado con saliva, la penetré despacio, muy despacio, hasta metérsela entera y luego empecé a bombear cada vez con más fuerza mientras le mordía los pezones, no rechisto, solo pedía:»Follame más, no pares, ábreme el culo, no te corras todavía»

Ahh, lujuria! III: 2. Madre Mía!

Seguimos en el tiempo presente; decidí particionar el texto por dos motivos: facilitar una futura y eventual publicación y, la más importante, las imágenes tan cercanas en el tiempo me excitan terriblemente y, bueno, ustedes imaginarán lo que tuve que ir a hacer ¿cierto?. Ahora estoy un poco más calma.

Es mi hijo I

Me pase la tarde en mi cuarto, tratando de olvidar lo sucedido, estuve en el ordenador casi todo el día, cuando mi padrastro llegó me dijo que si me lo estaba pasando bien con el ordenador yo le dije que sí, estuvimos charlando un momento y después bajamos a cenar.

Aquella noche estaban eufóricos y su abuela los pilló y en vez de sorprenderse, empezó a dar consejos de cómo darle placer a un hombre

Mis ojos abiertos, se empezaron a entrecerrar al notar las caricias que recibía en mi glande de la lengua de mi abuela. -¡Síííií…!- me escuché decir. Al cabo de unos segundos de indescriptible placer, mi abuela, sonriente y con cara de vicio, se volvió nuevamente a Laura para decirle -otra cosa que les encanta es esto- Se desabrochó la blusa y ante mis ojos aparecieron sus grandes pechos.

Desde el primer día que se fue a vivir con ellas le hicieron sentir como en su hogar sin imaginar lo excitante que sería su estancia allí

No pude dormir, pasé la noche pensando. Consideré que lo más conveniente sería no ir a la universidad (aun sabiendo que tenía examen) y me quedaría en casa teniendo sexo con ella mientras su mamá trabajaba. En la mañana, a la hora de los aeróbicos fui a la sala y la tomé por la cintura, lo extraño fue que me miro ofendida, me pegó una cachetada, me insultó y me preguntó que qué me pasaba.

Cuando se conocieron no tardaron en congeniar, todo era perfecto, tenían una relación magnífica hasta que un día algo en ella le hizo sospechar

Cuando, después de comprobar el número de asiento, estiró los brazos para colocar su pequeña bolsa en el portaequipajes, sus pechos ya de por sí altos y firmes, se elevaron aún más con la postura. Tenía el pelo intensamente negro, como sus grandes ojos, una cara de las de anuncio de cosmético, ya me entienden, y un cuerpo precioso. Cuando se sentó a mi lado, después de dirigirme una sonrisa que me derritió, su falda recogida dejó ver casi la mitad de unos hermosísimos muslos.

Una madre cede su sexo porque ama en exceso a su hijo

Me quitó el sostén y besó todo mi pecho, mamando de los pezones durísimos. Miré al techo y eché un suspiro de emoción y placer, y mi chico me lamió de arriba abajo mi estilizado cuello. Quedé sólo en bragas y él sólo con su camisa. No era justo, mientras me lo pensaba, le desnudé a él y tomé mi parte: Le besé su pecho sin pelos todavía y así él sobaba mejor aún mis pechos, caídos por la postura, en todo su esplendor.

La visión era más que espectacular, jamás pensó que le daría tanto placer ver desvirgar a su sobrina

Era tal el gozo recibido que Lina que no se percató de mi presencia, Pedro me guiño un ojo, mientras se movía para ocultarme de la vista de Lina y permitir que ella saliera de debajo quedando ella de costado, de espaldas a la puerta y él de frente mirándome sonriente. Yo me retiré rápidamente hacía el dormitorio totalmente excitada y con las imágenes frescas en mi memoria, y desnudándome completamente me metí a la ducha, esperando calmar esa ansiedad que me invadía.

Sorprendió a su madre mirando, mientras ella y su ama enloquecían sus cuerpos de placer, convirtiéndose la caliente mirona en su nueva esclava

Me tuvo que separar la boca del pene porque estaba realmente muy concentrada en eso. Se subió a la cama, se sentó y recargando su espalda en la cabecera. Extendió sus preciosas piernas. Y me indico que me subiera en él. Poco a poco sentí como se me iba hundiendo en mi pequeña puchita, mientras mi cara era de una mezcla de dolor y placer.

Un día de incesto con mi sobrino

A pesar que recordé que Cristóbal no se había colocado un nuevo preservativo, no tuve la más mínima intención de parar su goce. «Al final, hoy no es mi día fértil» pensé. Él acabó y yo estaba a punto, cuando usando mis piernas, lo empujé. Nuevamente me puse en cuatro piernas y le dije «esta vez, que no se te olvide acariciarme el clítoris cuando me estés penetrando».

Mi cuñado me da lechita I

Mi hermana Alicia y su esposo Jorge tienen apenas 4 meses de casados y viven frente a mi casa, él siempre me ha parecido muy guapo y allá en mi interior lo he deseado, he soñado que él me hace suya de una manera bestial, por ello creo que se facilitaron las cosas como les voy a contar: ayer jueves por la mañana, mi esposo ya se había ido a trabajar y como yo estaba de vacaciones, pues estaba ahí preparando la comida del día, en eso toco la puerta mi hermana y me dijo que Jorge había llegado apenas y bien borracho lo más seguro es que al rato se salga a curársela

Su suegra había tomado esa noche alguna copa de más y al llegar a casa él se ofreció a masajearle la espalda porque estaba muy cansada

Primero comencé en sus hombros por encima de su blusa, pero luego al ver que mis manos no resbalaban bien le pregunte si podía correrle la blusa, no me contesto así que inocentemente la di vuelta para desabrocharle la blusa, y al hacerlo pude ver sus hermosos pechos apretados en su corpiño, eso me causo de pronto una excitación terrible, nunca me había imaginado estar en esa situación.

Ahh, lujuria! II

Ahora «casi» es tiempo presente; la verdad es que comencé tratando de volcar en palabra escrita las imágenes de los últimos sucesos (lo que ustedes leerán en las siguientes partes) y, a poco de ello, me dí cuenta que faltaba un nexo entre el ayer y el hoy. Así nace ésta Parte II, y por ello lo del «casi» tiempo presente.