La portera

Después del orgasmo, nos lavamos y nos incorporamos sentados en el sofá, ellos estaban alucinando de aquella experiencia, comentando sobretodo Antonia lo bien que se lo había pasado teniendo dos pollas para ella, mientras hablábamos de «la jugada» y comentando lo detalles, José y yo apurábamos las copas de brandy y nos fumábamos unos puritos que él mismo ofreció.

Una oportunidad

Mis dedos empezaron a recorrer cada parte de su chocha.. inundada de sus jugos.. a senté en la silla en que antes se encontraba y yo arrodillado en el suelo empecé a lamer toda su chocha.. ella tenía sus piernas bien abiertas y sus pies sobre mis hombros.. mi dedos abrían los labios de su chocha mientras mi lengua se movía frenética.. chupaba.. lamía.. apretaba su clítoris con mis labios..

Arrebato de pasión!

En esta historia, 2 jovenes calientes y atrevios, deciden dejarse llevar por el calor de la playa y sus cuerpos se entremezclan en un salvaje intercambio sexual, donde ambos alcanzan el extasis en manera inimaginable.

Mi primera novia

Mi pene totalmente erecto saltó ante su cara, ella con total normalidad lo tomó con su mano y lo empezó a masajear. Tiró la piel hacia atrás una y otra vez hasta que colocó la punta en su boca. Lamió un poco la cabeza y lo fue introduciendo poco a poco hasta meterlo todo. Comenzó una mamada como nunca me la habían hecho.

Ibiza, la isla del amor

Si es cierto que Paco vino a Barcelona un fin de semana y yo fui a verle al hotel donde tuve una noche de sexo inolvidable, incluso lo hicimos en el ascensor, y otra vez fui yo a Madrid donde Paco desvirgó mi culo por primera vez en el garaje de su casa.

Las aventuras de un hostelero de la costa

Poco después empezó a montarla, le acercó la polla al coño de ella y le pego una embestida seca(supongo que la tia estaria bien lubricada) la iba penetrando profundamente, o eso se veía en las embestidas, el ritmo se hacía muy intenso, Luis hacia un buen mete-saca, el ritmo se hizo rapidísimo y oí un suspiro de el y después de ella.

Bea, gran descubrimiento

Obedeciendo como un gatito, pero se me fue poco a poco la mano, de la espalda pase a acariciar su trasero y de ahí pasé a su húmedo coño, con jabón la masajeaba el clítoris, ella soltó un gemido de placer y hundió su cabeza en el agua tibia.

Hombría II

Empujándose hacia arriba, hizo que su cuerpo saliera del agua, y caminando con naturalidad se dirigió a recoger sus cosas, reanudando el camino hacia la casita del jardín, desnudo. Sandra lo siguió con la mirada, admirando su atlética complexión, la piel brillando por la humedad y ese andar regio, hasta que se perdió por el umbral de la casita.

El rugido del jaguar

Su mano izquierda comenzó a acariciarme, sus dedos se movieron con rapidez, tocándome con habilidad toda mi entrepierna, mientras con su boca comenzaba a besarme los testículos. Alicia se afanaba en lamerme la parte anterior, que cada vez adquiría mayores proporciones y durezas, y sólo transcurrido un rato comenzó a subir hacia el prepucio.

El momento sigiloso

Por unos minutos más continué así hasta que emocionado y ella en órbita, dirigí el bombardero a su cueva posterior, no avisé, así que dolorosamente sufrió la intromisión del visitante, casi me parte el pito, vaya que era estrecho el condenado, no me arrebaté, al contrario me arreché más y proseguí hasta lograr que se excitara y gimiera de placer y dolor.