El viaje en bus con una azafata muy atractiva

Necesitaba viajar de regreso a mi ciudad, y no tenía mucho dinero.

Lo mejor que podía hacer, era esperar en la ruta, y ofrecer un poco de dinero al conductor.

Eran cerca de las 11.30 de la noche y aun no me llevaba nadie.

Pocos minutos después apareció un Bus Salón Cama, estos generalmente cobran caro.

El chofer me miro y detuvo la máquina. ¿Adónde vas? Voy a Sgto., ¿cuánto tienes? 3000. Ok dijo, sube. Pasa al final.

Fui al final del bus, casi todo el mundo dormía. Me alegre mucho ya que viajaría muy cómodo, ya que los asientos son grandes y espaciosos

La azafata me dijo que me sentara en el asiento donde descansa el chofer, que era el de la ventana de la última fila, frente al baño. Me senté y acomode para dormir (aunque nunca duermo en los buses).

La azafata apareció ofreciéndome una manta y un cojín, los que acepte de inmediato. ¡Gracias……., ¿cuál es tu nombre? Ana. Respondió.

Gracias Ana eres muy gentil. Como el bus iba con sus luces apagadas no pude distinguir bien a nadie, menos a la azafata, pero al rato después me ofreció algo de beber. 

Yo encendí la luz y le pedí un jugo. A lo que ella asintió.

La azafata tenía unos ojos negros penetrantes, vestía un uniforme, blusa blanca, y falda a la rodilla con medias transparentes.

Su falda apretada, marcaba sus nalgas, que se veían muy firmes.

Su blusa dejaba ver el tamaño de sus pechos, que no eran muy grandes pero si muy redondos y se movían al compás de la ruta.

Su rostro era dulce, y sus labios minuciosamente pintados, gesticulaban sus palabras con mucho sexapil.

Su cabello liso le llegaba hasta sus hombros. Debe haber tenido unos 26 años.

El viaje tomo curso por la carretera principal y pasamos el peaje.

La Azafata se vino a sentar a mi lado, donde le correspondía descansar.

Me comenzó a platicar, ya que yo me encontraba despierto. Con todas las cortinas cerradas, era muy poco lo que se podía ver, solo las lucecitas que indicaban el pasillo.

Hablamos de cosas sin importancia.

El motor del bus se encontraba en la parte trasera, y el calor que hacía era mucho., además la ventilación no funcionaba bien.

Yo estaba con un buzo deportivo, me saque la casaca y quede en camiseta.

La azafata, estaba recostada en su asiento, hacia un costado, y su falda se había subido hasta sus muslos.

Empecé a mirar sus piernas, que estaban muy contorneadas. La mire dormir y me excito.

El calor era endemoniado, y yo no podía dormir.

La azafata se despertó con una sensación extraña, se levantó, se sirvió jugo y luego entro al baño.

Pasaron unos minutos, salió del baño y guardo algo un bolso. Cuando se sentó y volvió a quedarse dormida, note que se había mojado el cabello y el rostro, y se había quitado las medias.

Me dieron ganas de ir al baño, y con mucho cuidado, pase por encima de la azafata sin tocarla.

Moje mis cabello y regrese a mi asiento, al pasar, la azafata se acomodó, dejando un poco separadas las piernas.

La falda se le había subido, y dejaba ver sus muslos. Además la transpiración y el cabello mojado, hacía que se notaran sus pechos.

Yo tengo un llavero con linterna, y la encendí, ilumina no más de 10 cm de diámetro, pero sirve.

Me agache hacia delante, y le ilumine las piernas, como las tenía un poco abiertas, pude ver en detalle su calzoncito, que se perdía entre sus muslos. Podía notar la hendidura de sus labios que se dibujaba en el blanco calzoncito.

De pronto note que despertaba, así que disimule que buscaba algo que había perdido en el suelo, ella se giró hacia mi lado.

La mire y me entre a calentar. Hábilmente, levante el separador de asientos, (donde se apoyan el codo y el brazo) quedando como en un solo asiento.

Empezamos a entran en una zona de cuestas y curvas. Ella estaba como en posición fetal, frente a mí, y tenía sus brazos cruzados sobre sus pechos.

En una curva muy pronunciada, ella quedo pegada a mí, podía sentir su respiración. Una mano de ella cayó sobre mis piernas. Y su cabeza se fue cayendo, primero sobre mi pecho y luego sobre mi bulto.

Yo me hice el dormido, pero movía mis caderas para que sintiera su bulto en su cabeza. En eso, ella despertó, y rápidamente se levantó, sentándose correctamente en su lugar.

Note como había detectado mi erección, pero no dijo nada. Se quedó dormida nuevamente, y esta vez me coloque de lado, mirando hacia ella. La cabeza de la chica caía hacia mi lado, y mi brazo derecho, se posó sobre ella, y en la primera oportunidad el traje hacia mí, con mi brazo bajo su cuello.

Ella tenía sus manos sobre mi vientre, inmóviles. Yo en un acto de osadía, con mi brazo izquierdo la abrace.

Recorrí su espalda húmeda, acariciando tu torso.

Ella medio dormida me abrazo, y dejo su cara sobre la mía.

Comencé a pasar mis labios por su rostro. Hasta llegar a sus labios. Un movimiento del bus hizo que ella cargara su rostro sobre el mío, y mi lengua no aguanto y comenzó a recorrer su boca. Ella surgió como de un sueño profundo, y sin saber comenzó a responder mi beso.

Hábilmente fui soltando los botones de su blusa, mientas no acariciábamos frenéticamente. Una vez que la blusa estuvo abierta, subí su sostén dejando sus pechos descubiertos.

Me fui directo hacia ellos, cogiéndolos con suavidad con mis manos y chupando y succionando sus pezones.

Ella ya me había agarrado el paquete por encima de mi buzo, yo en un arranque de calentura, me baje un puco el pantalón de buzo, dejando al aire mi verga erecta. Ella me la cogió y empezó a masturbarme.

La tome del cuello por la nuca, y comencé a bajar su cabeza en dirección a mi verga, notaba como ella no quería bajar, pero lentamente la fui forzando hasta que sus labios envolvieron mi glande. Su lengua giraba rodeando la cabeza de mi verga.

Y mis caderas subían y bajaban. Mientras ella me succionaba el miembro. Mis manos se metían bajo su falda. Primero recorriendo su culo, y luego tocando su mojada pelvis.

Yo estaba sentado en mi asiento, y ella, esta como de rodillas en el suyo, con el culo tocando sus talones, y su cabeza perdida en mi entre pierna. Dejo de chuparme y me dio un beso muy apasionado. Su lengua parecía viva dentro de mi boca.

Me puse de costado, y la tome por las caderas y la gire, dejando su culo frente a mí.

Mi mano derecha jugaba con sus tetas mientras la izquierda bajaba sus calzoncitos. Se los saque y los guarde en mi bolsillo del pantalón.

Con su culo a merced de mi verga comencé a introducirla entre sus nalgas.

Los asientos se habían puesto incómodos, y no conseguía llegar a su vagina. Ella me dijo con voz de madera ardiendo. “vamos al baño” y bajando su falda, se puso de pie y entro.

Yo miraba a ver si alguien nos había visto o sentido, pero todos parecían dormir.

Entre al baño, no era muy grande pero podían estar dos personas de pie. Lo bueno es que estaba muy limpio, y casi nadie había entrado. Había un gran espejo detrás del WC, y uno se podía ver orinar.

Me pare sobre la taza de wc, y apoyado en una pared, me baje el pantalón, sin decir nada ella se fue como ternero a una ubre.

Mi pene quedaba justo a la altura de su cabeza, y empezó la mamada. Ella me cogió de las nalgas y metía toda mi humanidad en su garganta. 

Ella luego de un rato, se detuvo, y dijo Me toca a mí. Y subiéndose a la tapa del wc, se quedó con el culo al aire, diciéndome que le chupara la raja.

Lo primero que vi, fue el ano muy apretado, y mi lengua lo forzaba para dejarla entrar. Podía ver su rostro que me miraba, con los labios apretados de placer. Le abrí las nalgas lo más que pude, y empecé a lamer sus labios vaginales, los que abrí en cuestión de minutos.

La gire hacia mí, dejando su pubis frente a mi rostro, le pedí que pusiera una pierna sobre el lavamanos, Y así tuve su vagina a mi disposición.

Su pelvis se movía al compás de mi lengua, su rostro parecía estar sufriendo, pues apretaba sus ojos, y dientes. Mis labios se habían quedado pegados a su clítoris, lo apretaba dulcemente, lo lamía extendiendo mi lengua sobre su vagina. Yo estaba con mi lengua afuera, y ella se movía, No puedo más, métemelo…..!!!

Yo la tome por la cintura, y la levante. La pude sobre mi miembro, y este entro sin problemas. Ella pesaba como 50 kilos, lo cual no significo problema para mí.

Ella me apretó con sus piernas, pasándolas por mi espalda, y subía y bajaba a su ritmo. Por los movimientos del bus. Yo me encontraba en pie, con las rodillas un poco flectadas y mis brazos extendidos tocando las paredes, con el fin de no caernos.

Podía ver frente a mí, en el espejo el culo de la Azafata, que se devoraba mi verga. Entonces note unas convulsiones primero en su pelvis y luego en todo su cuerpo. Su boca se pegó a mis labios y sus gemidos desaparecían en el interior de mi garganta.

Se había corrido. Me pidió que nos detuviéramos, y me dijo que el calor era terrible. Me dijo que esperara un segundo, que ella iría por una bebida. No tardo nada, cuando entro al baño, con una botella fría de coca cola.

Dejo la botella dentro del lavabo, y apoyo con sus manos en el lavabo, y abriendo sus piernas, dijo: Dale…! Yo la tome por las caderas, acomode mi verga en la entrada de su vagina, y le empecé a embatir.

Podía ver en el espejo su rostro de placer. Mis manos se fueron a sus tetas y la apretaba contra mi cuerpo.

Su culo se movía en contra de mis embatidas, con lo que mi verga entraba al máximo.

Me dijo que le avisara con tiempo cuando iba yo a llegar. Porque estaba en su semana fértil. Esto me preocupo un poco, así que le dije que cuando se lo sacara, ella me siguiera masturbando.

En eso, ella me cogió las nalgas con sus manos (de espalda a mí) y apretó con fuerza. Se había corrido de nuevo. Cuando regreso de su corrida, se salió de mi verga, y me pidió que me subiera otra vez a la tapa del WC. Yo como un esclavo obedecí enseguida.

Ella cogió la botella de coca cola y la poso en mi verga, estaba muy fría. Luego tomo un sorbo de bebida, y mojo mi glande. Humm dijo que dulce. Y comenzó a devorarlo.

Dejo la botella en el lavabo, y me tomo la verga, metiéndola lentamente dentro de su boca. Y apretando con los labios y dientes de manera sueva pero firme. Empezó a acelerar.

Mis manos me afirmaban entre el techo y la pared, así que no podía hacer nada con ella.

De pronto note como aceleraba la velocidad y engullía más mi verga. Sus ojos me miraban, podía ver mi verga entrar y salir de su boca, sus mejillas se contarían y dilataban con la entrada de mi verga, me sonreía mientras lo chupaba.

Estaba en el quinto cielo, cuando tuve mi aviso de llegada. Le dije que me iba a correr, y ella apretó con más fuerza mi verga con sus labios.

Ahh. Salió disparado mi primer chorro…. mmmm salió el segundo, ahhhh, el tercero. Y luego los siguientes. Podía oír el glup cada vez que ella tragaba mi semen. No separo nunca su boca de mi verga.

Cogió la bebida, y tomo todo lo que quedaba, dijo, necesito bajar tu semen que tengo pegado en la garganta. Mi verga estaba limpia. Nos dimos un beso y me pidió que saliera, que fuera a sentarme a mi asiento.

La mire. Tenía su cabello despeinado, su blusa abierta completamente, su sostén bajo su cuello, apretando por arriba sus tetas, su falda subida sobre su cintura.

El lápiz de labio corrido, y sudada por todos lados. Yo me levante en pantalón y fui a sentarme. Mire mi reloj, aún estaba oscuro, eran las 4:45 de la mañana.

Ella me pidió que le pasara un bolso que estaba atrás. Yo se lo di inmediatamente.

La azafata estuvo cerca de 10 minutos en el baño, y cuando salió parecía otra persona.

Correctamente peinada, su blusa estaba perfecta, su falda mejor, y sus medias cerraban la función. Su cabello liso bien peinado, sus ojos pintados, sus labios perfectamente delineados, y un perfume que encantaba.

Del baño salía un suave olor a colonia ambiental.

Eran cerca de las 5:30, cuando ella empezó a preparar el café que sirven en el desayuno. Comenzó a despertar a los pasajeros y atender los desayunos.

Yo desde el fondo la miraba, y no podía pensar en otra cosa que imaginarla desnuda. Miraba su rostro y la podía ver devorando mi verga.

Cuando me dio el desayuno, en la servilleta había un teléfono escrito con lápiz de ojos. La tome y la guarde en mi billetera. Ella seguía dando y retirando las bandejas con el desayuno.

Eran las 6:30 cuando el bus llego al terminal, todo el mundo empezó a bajarse.

Yo era el último, cuando baje el último peldaño de la bajada delantera del bus, ella estaba allí. Dijo. “Gracias por viajar con nosotros”

Le di el ticket de mi bolso al chofer, y vi como ella se abrazaba con un tipo, de la misma empresa de buses. Se dieron un beso y se marcharon.

Yo cogí mi bolso y camine hasta la parada del autobús.

Cuando estaba sentado y me dirigía a casa, metí mi mano en el bolsillo, y encontré sus bragas.

Las saque con un pañuelo arrugado, y las puse en mi nariz, cerré mis ojos y me acorde del viaje que hice por 3000 pesos.

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