Capítulo 1

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Me llamo samuel, les contaré como me involucré con mis hijas, más de lo que debía como padre, me coloqué en un lugar muy peligroso, donde está en juego mi moral, reputación, decencia, mi integridad, y la integridad de mis hijas, tenía 23 años cuando mi vida dio una vuelta muy brusca y me partió mi vida en dos, a los 17 años, empecé un negocio con dos amigos, una fábrica recicladora de plásticos y procesadora de cuatro tipos de polímeros, al pasar los años afinamos ideas y mejoramos los procedimientos, tal cual que a los 20 años constituí una empresa, y soy exitoso de manera económica, soy dueño de una fábrica, y con mi esposa samanta formamos una familia, samanta quedó embarazada por primera vez a los 19 años, yo y ella llevamos la misma edad, y poco a poco tuvimos tres hijas, éramos una familia feliz.

Cuando conocí a samanta estábamos en la preparatoria, estábamos en la misma escuela, no estábamos en el mismo salón, ella estudiaba para chefs y yo estudiaba ofimática, pero si en la misma escuela, un día maravilloso, un maestro juntó a los dos grupos porque estaban saturados de espacio, así que nos dieron clases a los dos grupos, ella se sentó a un lado mío, y en cuanto comenzamos a platicar nos caíamos muy bien, platicamos con mucha satisfacción, poco a poco hablábamos más, y nos sentíamos cómodos uno con otro, en cuanto la vi me enamoré por completo, era muy hermosa, y se veía como si las estrellas y los arcoíris estuvieran juntos brillando en todo su esplendor, quedé flechado por ella, y en ese momento me di en la tarea de tratar de conquistarla y robarle un beso, pasaban los días, y nos hacíamos más amigos y muy unidos, pasaron diez meses hasta que un día enfrenté la situación, le dije que me gustaba mucho y que me aria muy feliz si aceptaba ser mi novia, para mi suerte ella dijo que si, nos hicimos novios, nos enamoramos más y más, ella era mi confidente, mi amiga, mi vida, le platicaba sobre mis planes del negocio, y ella siempre me apoyo con mis ideas, cuando cumplí los veinte años, constituí formalmente la empresa, junto con dos amigos, y con todo el apoyo de samanta, a los diecinueve decidimos formar una familia, nos casamos, de luna de miel fue en una cabaña en las orillas del mar, la noche fue una velada muy maravillosa, las velas rojas, el calor mutuo, nos acostamos en la cama, le di un beso en los labios, su carita muy bonita, ella era muy bonita, nos entregamos en la pasión de nuestro amor infinito, ella se quito la ropa, yo también, beso tras beso nos uníamos uno con el otro, el color de lo dos, los cuerpos de los dos, desnudos en la cama, el amor era muy visible, yo la amaba con todo mi corazón, al igual ella me juraba amor eterno, en esa noche inolvidable concebimos nuestro primer hijo.

Cuando ella me dijo que estaba embarazada yo volé por las nubes, siempre había tenido el deseo de formar una familia, nos pasamos la tarde platicando en la habitación, sobre nombres para nuestro hijo o hija, samanta quería con todo el deseo un niño, pero para mí, no me importaba si fuera niño o niña, decidimos que si fuera niño se iba a llamar Andrés y si fuera niña se llamaría alex.

Pasaron los meses, y nació nuestra primera niña, fueron los días más maravillosos de mi vida, a los cinco meses, concebimos a nuestra segunda hija y le pudimos por nombre vanesa, y los quince meses después nació la tercera niña de mi vida, y samanta le puso melisa.

Cuando cumplí los veintitrés años, me dieron una noticia extraordinaria, en la fábrica teníamos un pedido grande, era el primer pedido grande con el que íbamos a trabajar, si cerrábamos el trato, iba hacer una gran oportunidad, llegue a las oficinas ya estaban esperándome dos personas de traje, listos para cerrar el trato, platicamos por un rato, y quedamos en un acuerdo extraordinario, un pedido por dos años y en juego doscientos cincuenta millones de pesos, era el negocio más grande que teníamos en el momento y la entrada a las grandes ligas, firmamos los papeles con mucho entusiasmo, llegue a la casa, le conté a samanta sobre lo ocurrido, ella me felicitó por el negocio, me dijo que fuéramos a festejar, que cenáramos en un restaurante, o hiciéramos una fiesta en honor al gran trabajo del equipo, pero le dije que no, que mejor hiciéramos algo entre los cinco, en familia, entonces ella me dijo que nos fuéramos a la playa, entonces le dije que eligiera el destino, que nos íbamos de viaje, nos emocionamos mucho, un viaje en familia, ella eligió una playa muy bonita, en cuanto llegamos, no podía dejar de asombrarme de la linda vista del mar, el calor, la arena, todo completamente hermoso, disfrutamos cada momento de esa linda tarde.

Tres Amores Prohibidos

Corazón partido